Tensiones cambiarias: Milei descarta devaluar mientras la crisis golpea los bolsillos y preocupan las deudas
En un escenario cruzado por la pérdida del poder adquisitivo de los hogares y la dificultad de la población para llegar a fin de mes, el gobierno de Javier Milei enfrenta crecientes presiones por parte del mercado y el empresariado para corregir el rumbo económico. Pese al registro de un superávit comercial de 2.976 millones de dólares en septiembre, la persistente desconfianza financiera y el aumento del riesgo país impulsaron al Presidente a rechazar rotundamente una devaluación en un acto en Neuquén.
La viabilidad del esquema monetario genera divisiones incluso entre economistas afines. Mientras Joaquín Cottani sugirió liberar el tipo de cambio y tolerar un repunte inflacionario de corto plazo para volver a crecer, los acreedores internacionales miran con cautela la escasez de divisas para saldar los próximos vencimientos de deuda, especialmente tras las declaraciones del ministro Luis Caputo sobre el eventual uso del swap con China.
El Ejecutivo se encuentra ante una compleja encrucijada: ajustar el dólar amenaza con profundizar la inflación e impactar con mayor fuerza sobre los salarios reales, pero mantener el esquema actual restringe la recuperación de la actividad productiva interna y tensiona la acumulación de reservas internacionales. Ante esto, el Gobierno insiste en que las presiones devaluatorias buscan licuar ingresos y asegura que el dinamismo de las exportaciones respalda la pauta cambiaria actual.
