Durante una masiva recorrida por las calles cariocas a pocas horas de la compulsa electoral en los urnas, el jefe de Estado Luiz Inácio da Silva recibió y enseñó ante los militantes una prenda oscura con la leyenda reivindicatoria del territorio insular. La escena cobró inmediata resonancia en los círculos diplomáticos tras reafirmar la postura que el vecino país sostiene de forma ininterrumpida desde la primera mitad del siglo XIX.
El hecho cobra un significado geopolítico relevante por ocurrir en la antesala del sufragio presidencial y tras las recientes manifestaciones de la delegación diplomática en Buenos Aires, desde donde catalogaron la adhesión al principio territorial argentino como una línea doctrinaria inalterable del Estado brasileño, más allá de los eventuales matices ideológicos entre las gestiones gubernamentales de ambos socios regionales.
