Javier Milei adoptó un drástico hermetismo y no felicitó a Lula da Silva tras su triunfo en el balotaje de Brasil
El presidente de la Nación, Javier Milei, junto con la Cancillería argentina, decidió mantener un absoluto silencio y no emitir felicitación ni comunicado oficial tras confirmarse la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta presidencial de Brasil. La postura contrapone al gobierno argentino con la mayoría de las administraciones sudamericanas, reflejando el respaldo explícito brindado durante la campaña al candidato opositor Flávio Bolsonaro, quien tras el escrutinio desconoció los resultados e instó a impugnar los comicios por la vía legal.
La postura de la Casa Rosada difiere de la adoptada por otros mandatarios de la región —como José Antonio Kast de Chile, Daniel Noboa de Ecuador, Yamandú Orsi de Uruguay, Rodrigo Paz Pereira de Bolivia y Keiko Fujimori de Perú—, quienes saludaron el desarrollo del acto democrático y expresaron su disposición a mantener la agenda bilateral. Dentro del plano internacional, la decisión ubica al Ejecutivo en sintonía únicamente con el mandatario salvadoreño Nayib Bukele, quien tampoco reconoció formalmente el desenlace electoral en el país vecino.
