Tres semanas de aulas bloqueadas, 10.000 millones de euros en juego: La protesta escolar que le complica la agenda a Macron

Tres semanas de aulas bloqueadas, 10.000 millones de euros en juego: La protesta escolar que le complica la agenda a Macron

Lo que empezó como un reclamo en un instituto de las afueras de París se convirtió en una movilización nacional que suma a universidades, sindicatos y trabajadores. Exige una inversión extraordinaria en educación en pleno plan de ajuste del Gobierno.

Francia vive una de las mayores movilizaciones estudiantiles de las últimas décadas. La protesta, iniciada a mediados de septiembre por alumnos secundarios, hoy reúne a universitarios, docentes, sindicatos y trabajadores de otros sectores. Llegó a congregar a cientos de miles de personas en París, Marsella, Lyon, Nantes y otras ciudades, y los estudiantes bloquearon centenares de establecimientos. Algunas marchas terminaron en choques con la policía.

El movimiento exige una inversión extraordinaria de 10.000 millones de euros en educación y rechaza el programa de ajuste del Ejecutivo, encabezado por el presidente Emmanuel Macron y el primer ministro Sébastien Lecornu.

Un instituto de Créteil, el punto de partida

Todo comenzó el 17 de septiembre, cuando alumnos de un instituto de Créteil, en las afueras de París, protestaron por las condiciones de enseñanza: falta de profesores, edificios deteriorados y aulas sobrecargadas. Los bloqueos y las asambleas se extendieron rápido a otros centros de la región parisina.

Los datos muestran un malestar de fondo:

  • Según una encuesta del sindicato docente SNES-FSU, más del 53% de los colegios e institutos públicos empezó el ciclo lectivo con al menos un profesor ausente.
  • En el curso 2024-2025, cerca del 10% de las horas lectivas previstas en los institutos no se dictó. Un informe parlamentario calculó que alrededor del 7,5% de las horas del segundo ciclo se perdió por falta de reemplazos.
  • Según el Ministerio de Educación, el promedio de alumnos por aula pasó de 27 en 2010 a 30 en 2025.
  • A eso se suman problemas de calefacción, sanitarios deficientes y dificultades para soportar las olas de calor.

Qué reclaman

Las demandas varían según la organización, pero coinciden en varios puntos: contratar docentes y suplentes, reducir la cantidad de alumnos por aula, renovar los edificios y mejorar las condiciones laborales del personal educativo.

También cuestionan la organización de la jornada. Los secundarios tienen entre 26 y 29 horas obligatorias semanales, sin contar las optativas, lo que puede traducirse en días de ocho de la mañana a seis de la tarde con largas esperas entre materias.

Otro blanco es Parcoursup, la plataforma que regula el acceso a buena parte de la educación superior desde 2018. Las organizaciones estudiantiles la consideran poco transparente, generadora de incertidumbre y reproductora de desigualdades. En julio, unos 130.000 aspirantes seguían sin plaza al cierre de la fase principal.

De fondo, está la discusión sobre la brecha entre los establecimientos de barrios acomodados y los de zonas con menos recursos.

De protesta escolar a movimiento nacional

Las primeras marchas las protagonizaron estudiantes de entre 15 y 18 años. En pocos días se sumaron universidades, asociaciones de padres, sindicatos docentes y organizaciones de trabajadores. También participaron bomberos y agricultores, con reclamos propios.

El martes 6 de octubre fue una de las jornadas más masivas. Los organizadores hablaron de unas 450.000 personas en todo el país, 100.000 de ellas en París. El Ministerio del Interior estimó unos 256.000 manifestantes. La Unión Estudiantil aseguró que más del 90% de las universidades adhirió a las medidas, aunque es un dato de la propia organización y no un relevamiento independiente.

El jueves 8 hubo una nueva concentración en la plaza de la Bastilla. La portavoz de la Unión Estudiantil, Sabrine Kharbach, afirmó, según El País, que no dejarán de movilizarse mientras no haya 10.000 millones sobre la mesa.

La respuesta policial

En las últimas semanas hubo gases lacrimógenos, cargas y detenciones masivas. El Gobierno denunció violencia, incendios y daños en establecimientos educativos, y sostiene que grupos violentos aprovecharon las marchas. Las organizaciones estudiantiles y entidades de derechos humanos denunciaron un uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes, muchos menores de edad.

Uno de los casos más graves fue el de un adolescente que perdió una mano en un incidente vinculado con una granada policial. Tras las críticas, las autoridades suspendieron el uso de ciertas granadas contra manifestantes.

Solo el jueves 8 de octubre hubo 504 detenidos y 48 policías heridos, según datos oficiales. La represión sumó un nuevo reclamo: el fin de la violencia policial y la garantía del derecho a manifestarse.

Por qué es un problema para Macron

Francia enfrenta un alto endeudamiento público y presión para reducir el déficit. Lecornu impulsa un programa de ajuste con recortes por decenas de miles de millones de euros. La contradicción es evidente: el Gobierno quiere contener el gasto mientras los manifestantes piden ampliar la inversión educativa.

Macron ya enfrentó grandes protestas desde 2017, como los chalecos amarillos (2018) y las marchas contra la reforma jubilatoria de 2023, que llevó la edad de retiro de 62 a 64 años. Además, Francia elige presidente en 2027 y Macron, en su segundo mandato consecutivo, no puede volver a presentarse, por lo que la crisis es también una oportunidad para la oposición.

¿Otro Mayo del 68?

En la Bastilla, algunos estudiantes exhibieron pancartas con tres fechas: 1789, 1968 y 2026. Mayo del 68 empezó con protestas estudiantiles y derivó en una huelga general que puso en jaque al gobierno de Charles de Gaulle. Pero aquella revuelta tuvo un fuerte componente de transformación cultural, mientras que la actual nació de reclamos concretos sobre financiamiento y condiciones de enseñanza.

La Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, apoyó el movimiento y dirigentes de su espacio participaron en las marchas. Aun así, la protesta no nació de un partido: surgió de las organizaciones estudiantiles y de los propios establecimientos.

Qué respondió el Gobierno

Lecornu presentó una hoja de ruta sobre la continuidad de las clases, el mantenimiento de los edificios y la organización de la jornada, y anunció 3.000 profesores adicionales para los establecimientos con más dificultades. También se reunió con representantes de estudiantes, docentes y padres. Las organizaciones movilizadas consideran insuficientes las medidas.

Según especialistas consultados por Deutsche Welle, Francia destina recursos importantes a educación en comparación con otros países, pero persisten problemas de infraestructura, de distribución territorial del gasto y de confianza en las instituciones.

Qué viene

Las organizaciones estudiantiles convocaron una nueva jornada nacional para el martes 13 de octubre. El rumbo del conflicto dependerá de la capacidad de negociación del Gobierno, de la continuidad de los bloqueos, del accionar policial y de si los sindicatos y otros sectores profundizan su participación. Que las protestas estudiantiles confluyan con reclamos laborales es el principal riesgo político para el Ejecutivo.

Lo que está en juego ya no es solo cuántos profesores faltan, sino qué lugar ocupa la educación pública en las prioridades del Estado y quién paga los costos de la crisis fiscal.

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