Tal como había advertido el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) le tomó juramento a Manuel García-Mansilla sin exigirle que suspenda sumatrícula como abogado, que para entonces seguía activa, entre otras irregularidades administrativas.
A principios de marzo, el abogado presentó un pedido de acceso a la información pública ante el máximo tribunal para que los supremos contesten si cumplimentaron todos los pasos antes de incorporar de apuro al juez que designó el presidente Javier Milei sin contar con el aval del Senado.
Este lunes, la CSJN respondió la solicitud de Gil Domínguez, quien pudo constatar que sus sospechas sobre las irregularidades de la toma de juramento de García Mansilla eran ciertas.
«No se tramitó ningún expediente administrativo, no se requirió que acreditara el bloqueo de matrícula y presentara una declaración jurada sobre la renuncia a patrocinios letrados, no se exigió la realización de la capacitación obligatoria exigida por la ley Micaela», aseguró el especialista en su cuenta de X, donde compartió la respuesta de la CSJN.
Y advirtió: «Extraño porque en su momento Rosatti tuvo que cumplir con los requisitos exigibles a ese momento para poder jurar. Los jueces de facto juran de esta manera«.
La CSJN contestó el pedido de acceso a la información pública sobre el respaldo administrativo de la jura de García-Mansilla. No se tramitó ningún expediente administrativo, no se requirió que acreditara el bloqueo de matrícula y presentara una declaración jurada sobre la… pic.twitter.com/aYvQr4gc9i
— Andres Gil Dominguez (@agildominguez) March 31, 2025
La presentación de Gil Domínguez puso de nuevo en el tapete la rapidez con la que Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti decidieron que García-Mansilla se sumara al tribunal. La ceremonia de jura fue el 27 de febrero. No fue informada a la prensa. No participaron familiares ni amigos de García-Mansilla. Solo acudieron un puñado de secretarios letrados y el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, que era el principal interesado en que la jura se concretara con rapidez.
Distintas versiones indicaban que había premura en el cuarto piso del Palacio de Justicia porque temían que el juez federal de La Plata Alejo Ramos Padilla pudiese dictar una medida cautelar que frenara el ingreso de García-Mansilla a la Corte Suprema, ya que tenía en su juzgado dos presentaciones que planteaban la inconstitucionalidad del decreto 137.
La Corte no tuvo la misma rapidez al evaluar el ingreso de Ariel Lijo, el candidato a integrar la Corte Suprema designado por Milei. En su caso, dijeron que debía renunciar a su juzgado en Comodoro Py si quería sumarse al máximo tribunal.
La novedad fue que García-Mansilla votó junto a Rosenkrantz y Rosatti para bloquear la incorporación de su consorte de decreto, una maniobra que causó estupor en la Casa Rosada.
Antes de asumir en la Corte, García-Mansilla fue decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral, históricamente ligada al Opus Dei. Ejerció, además, como director ejecutivo de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH).
Años antes, se había desempeñado en el estudio Liendo y Asociados, donde informó que se dedicó al litigio estratégico ante el sistema interamericano de derechos humanos. Entre otros bufetes, pasó por Marval, O’Farrell y Mairal, donde participó en demandas que se sustanciaron ante la Corte Suprema.
Fuente: pagina12.com.ar