En el Gobierno creen que no tienen fuerza para modificar el Mercosur y, como Milei está obsesionado no sólo con firmar un tratado de libre comercio con EEUU sino con Israel también, la alternativa es salir del bloque. El objetivo: 2026, con una nueva composición del Congreso.
Dos de las principales obsesiones del Gobierno en materia de economía y relaciones internacionales tienen, gracias a trascendidos que el propio Ejecutivo libertario se encargó de filtrar, dos novedades clave por estas horas: que los Milei saben que no tiene músculo político en el Congreso Nacional ni a nivel latinoamericano y que, como consecuencia, planean utilizar un eventual triunfo en las elecciones legislativas de este año para sacar a la Argentina del Mercosur para así buscar la firma de acuerdos de libre comercio no sólo con Estados Unidos sino con Israel también.
Hasta las últimas semanas, estaba confirmada la intención de rubricar un tratado de este tipo por las declaraciones reiteradas del propio Javier Milei y por las palabras del presidente de EEUU, Donald Trump, y la idea de «considerarlo», tal vez obligado por las preguntas periodísticas.
Pero ahora, según un artículo de TN, el mandatario argentino también está obsesionado con firmar un tratado de libre comercio con Israel. Para ello, quiere que las cancillerías que presiden Gerardo Werthein y Gideon Saar empiecen a negociar para impulsar la idea. “Nos interesa tener un acuerdo comercial con aliados como Israel”, le habrían confirmado a ese medio.
Habida cuenta de ello, la Casa Rosada busca negociar a la par con Israel y Estados Unidos ese tipo de acuerdos comerciales, ambos países mucho más poderosos que Argentina.
Pero el problema que enfrenta la administración libertaria para darle el gusto a Milei es el Mercosur. Es que la pertenencia al bloque regional impide la firma de acuerdos comerciales unilaterales. Ante ese escenario, en el oficialismo ya admiten que no podrían aplicar una modificación interna del ente que lideran Argentina y Brasil porque carecen de «los votos” necesarios.
Entonces, el plan B de la Casa Rosada es impulsar la salida del Mercosur en 2026, contando con un eventual muy buen resultado en las elecciones legislativas de este año, lo que habilitaría, según los cálculos libertarios, una nueva composición del Congreso.
Para el gobierno de Milei, el Mercosur funciona «para los intereses de los industriales de San Pablo” y asegura que busca competir con Brasil. En la mesa política del oficialismo, o sea el «triángulo de hierro» del Presidente con Karina Milei y Santiago Caputo, dicen que el bloque regional “no cumple los lineamientos para los que fue creado” y que desean definir los aranceles de forma directa con los países.
La decisión 32/00 del Consejo del Mercado Común es la que fija que los países del bloque deben “negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias”.
Milei viajará a Israel a fines de marzo y se reunirá con el primer ministro Benjamin Netanyahu en Tel Aviv. En el gobierno, aseguran que es poco probable que el Presidente anuncie en su viaje la intención de firmar un tratado de libre comercio. En esta oportunidad, el jefe de Estado planea firmar un Memorándum de Entendimiento para impulsar un convenio de cooperación en la lucha contra el terrorismo.
Milei busca concretar además un acuerdo militar y de inteligencia con Israel. Es parte de lo que propondrá en el acta de la Liga de Naciones conservadoras, que le ofrecerá firmar también a los mandatarios de los Estados Unidos y de Italia, Giorgia Meloni. Quiere que la secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) sume colaboración con la CIA, el Mosad y AISE.
Fuente: politicargentina.com