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El 1 de septiembre se cumplen 14 años del paso a la inmortalidad de Dardo del Valle Gómez, coplero, escritor, investigador, gestor cultural, reconocido hombre de la cultura santiagueña.
A lo largo de su vida fueron los aspectos de esa cultura nativa como horizonte de sentido, y en especial la cultura santiagueña-Noa, las formas literarias que habitan en ella; sus prácticas musicales, la religiosidad popular, la creación artesanal, sus costumbres orales, el idioma nativo, los temas que captaron la atención de su pluma. Estas formas sociales y culturales en relación a la oralidad popular, fueron su razón de ser y sentir, como un designio de no olvidar su origen que lo acompañó a lo largo de toda su vida.
Don Dardo nació en Coro Pampa, Dto. San Martin pleno monte santiagueño, su vida quedo marcada por la inmediatez del bosque y sus leyendas, la persistencia de un rio ritual e indomable; y la gravidez de una espesura presente en el habla silenciosa de su gente donde habitan seres y verdades del pueblerio.
Esta herencia queda evidenciada en sus obras literarias, Terrones (1990), Ashpap Rimaynin (1999), De tierra Somos (2009), como así también en las obras Kakuy (1998) y América Parda (2000) de su hijo (homónimo), con la participación de sus “coplas pardas”. Donde su mirada sobre la oralidad popular comienza a emerger y marcar una perspectiva antropológica como filosófica de ampliación del horizonte de sus trabajos, mirada investigativa que encontró un canal de visibilidad en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Del mismo modo las obras Dardo del Valle Gomez / Patriarca de la copla (2011) y Tinckuy-Coplas Pardas (2015), emergen con una perspectiva de ampliación de la valoración del saber oral del pueblo santiagueño, logrando manifestarse como fundamento teórico institucionalizado en educación.
Esta mirada respecto de una conciencia ampliada del ser santiagueño, resultado del hondo sentir del nativo y del modo su pensar quedaron reflejada en sus conocidas coplas pardas populares, interpretadas por reconocidos de artistas cómo Mercedes Sosa, León Gieco o Peteco Carabajal). Son en estos campos del canto popular donde la obra de Dardo del Valle Gómez comienza a emerger pistas de un modo racional de percepción comprometida con la realidad, captación de un formato de escritura de hondo valor social redimensionando el habla comunitaria del pueblo santiagueño; haciendo visible nítidamente la identidad oral y sabia del monte, su verdadero sentido territorial (encarnado al suelo) y origen de lo que llamamos santiagueñidad.
La expresión “copla parda” que refiere a esa sabiduría oral del pueblo (NOA), es reconocida como patrimonio del pueblo santiagueño, concepto donde se aglutinan formas del saber oral, dimensión de un pensar ligado a la geografía y al paisaje; donde queda manifiesta una profunda ligazón con la tierra (geológicamente de tipo pardo). Este vínculo con la gravidez del suelo es productor según Gómez, de un conocimiento que emerge primeramente del uso del silencio como principio epistemológico para producir un lenguaje dotado de percepciones sensibles del mundo; de esta vigilia silenciosa del mundo es desde donde el habitante rural produce sus coplas como necesidad de expresar sentido. Sintaxis esencialmente oral de habla del pueblo santiagueño que, en su práctica comunitaria, lo va conformando en una criatura canora, dotándolo de voz social; en definitiva conciencia de ser y existir a través de la palabra, como capacidad de transferir lo pensado a los otros (trascendencia social).
Este mirar respecto del valor del habla del santiagueño nativo, su lenguaje y sus practicas orales, dieron origen a la obra académica “Copla Parda Sabiduría Encarnada” (2025), libro escrito desde aspectos filosóficos, antropológicos y educativos resultado de investigaciones realizadas en la Universidad Nacional de Santiago del Estero; material que conjuga líneas de pensamiento iniciadas por el coplero de Coro Pampa continuadas desde la carrera de filosofía por Dardo del Valle Gómez (hijo) junto a otros docentes investigadores (Unse).
Sus obras escritas nos permiten interpretar su pensar y accionar en el campo del saber popular, posicionando su perspectiva como innovadora en relación al valor de la oralidad como forma de habla propia, ampliando nuestra propia historia de las ideas como pueblo santiagueño-Noa.
Por todo ello cada 1 de septiembre en memoria a su figura emérita en el campo de las letras, y consular en la cultura provincial, que con humildad propia de su ser nativo, sumado a su trabajo incesante como silencioso en post del saber del pueblo santiagueño; nos ha cambiado la forma de cómo nos auto percibimos culturalmente, socialmente y académicamente.