Los comensales pudieron «experimentar las diferentes técnicas que utilizan las personas con ceguera en la vida diaria».
La comunidad del Centro de Educación Integral (CEI) N° 50 para personas con discapacidad visual San Juan Pablo II ofreció el miércoles pasado un «almuerzo a ciegas», en un reconocido bar de la ciudad Capital.
La propuesta, enmarcada en el Día Internacional del Bastón Blanco (15 de octubre), tuvo como objetivo que los comensales «puedan experimentar las diferentes técnicas que utilizan las personas con ceguera en la vida diaria, con el fin de lograr una concientización sobre la accesibilidad e inclusión social», según explicaron.
En rigor, los invitados –representantes de diferentes organismos y referentes de diversas organizaciones civiles– recibieron antiparras y bastones. Ingresaron al salón, acompañados por docentes del CEI y se ubicaron en la mesa asignada.
«Se trata de una experiencia gastronómica que pretende modificar la forma de percibir la discapacidad y derribar barreras sociales. Lo que se busca es que la experiencia sea mucho más grande y gratificante que solo almorzar sin ver: al no contar con la vista, lo que quedará será afinar todos los demás sentidos, hablar sin buscar el celular, sin saber a quién al lado, a oler tratando de identificar aromas y a tocar la mesa para ubicar los cubiertos, los platos y las copas», comentaron.
Desde la institución pretendieron que «quienes participen de esta experiencia se vayan no solo con el recuerdo delicioso, sino también con la visibilización de las barreras que el entorno presente a las personas con discapacidad visual y a generar en cada uno prácticas más inclusivas».
