La violencia estatal se intensifica contra los organismos públicos. Trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) que protestaban en la General Paz por salarios congelados y contra el desmantelamiento de sus áreas técnicas fueron brutalmente afectados por gases lacrimógenos y corridas de la Policía de la Ciudad.
La represión se desató de manera abrupta cuando los empleados intentaban llevar su reclamo a la traza principal de la avenida, en medio de un clima de tensión creciente y denuncias de violencia policial, incluyendo el intento de retener un celular a un manifestante.
Sueldos Congelados y Desmantelamiento de Capacidades
El reclamo central de los trabajadores es salarial. Denuncian que sus sueldos están «muy por debajo» de lo que deberían cobrar, con un poder adquisitivo que retrocedió un 30% «con Milei», volviendo la situación «insostenible» y provocando una fuga de personal técnico.
Simultáneamente al congelamiento salarial, el Gobierno avanza con un plan de vaciamiento del INTI que, según los trabajadores, es un «atentado contra toda la población y la sociedad argentina»:
- Disolución del SAC: Se eliminó el Servicio Argentino de Calibración y Medición (SAC), una red esencial para garantizar mediciones clave en balanzas, surtidores y equipos industriales. Este servicio era subsidiado para PyMEs, que lo cobraban a $10 mil, mientras que un privado ahora lo cobra a $5 millones.
- Militarización del Predio: Pese a una orden judicial que obligaba a frenar las reformas, la gestión mileísta ha avanzado con la reorganización interna, el cierre de sedes y un creciente estado de militarización del predio con Gendarmería y la instalación de domos de vigilancia, incluso en áreas gremiales.
«La policía reprime. Uno quiere dialogar, pero no. La respuesta es palos, empujarnos, intentar detenernos”, lamentó el secretario general de ATE-INTI, Francisco Dollmann, señalando la falta de diálogo por parte de las autoridades.
La acción policial y el desmantelamiento técnico demuestran que, mientras el gobierno pregona el «déficit cero», desfinancia la ciencia y la técnica productiva, y utiliza la fuerza para acallar los reclamos por un salario justo.
