La comunidad católica de Santiago del Estero y La Banda vivió este domingo un hito histórico. Con una ceremonia cargada de simbolismo y devoción en la Catedral Basílica Nuestra Señora del Carmen, se dio por finalizado el Año Jubilar, un tiempo que la Iglesia local define no como un punto final, sino como el umbral hacia los próximos 25 años de misión.
Una movilización de fe desde los barrios
La jornada comenzó mucho antes de que sonaran las campanas de la Catedral. Columnas de fieles partieron desde diversas parroquias y capillas de la capital santiagueña y de la ciudad de La Banda. Estas procesiones, que confluyeron en el casco céntrico, funcionaron como una metáfora visual de la «Iglesia en salida» que busca promover la Arquidiócesis: una comunidad que camina unida bajo una misma identidad de fe.
El mensaje del Cardenal: Mirar hacia el 2050
La misa central fue presidida por el cardenal Vicente Bokalic, quien estuvo acompañado por el clero de la Arquidiócesis en una concelebración que reflejó la unidad institucional y espiritual. Durante su alocución, el Cardenal fue enfático al explicar que el cierre de las puertas jubilares es, en realidad, una invitación a abrirlas hacia la vida cotidiana.
Bokalic subrayó que este tiempo de gracia debe marcar la hoja de ruta para el futuro. «Queremos dar gracias por todo lo vivido», señaló, instando a los presentes a que la experiencia de este año se convierta en el cimiento sobre el cual se construya el camino hacia el próximo gran jubileo. El mensaje principal fue la renovación del compromiso con el pueblo, fomentando una esperanza que sea palpable en el trabajo diario y en el servicio a los más necesitados.
Un compromiso renovado con la comunidad
El cierre de la ceremonia no fue solo un acto litúrgico, sino un llamado a la acción. La Iglesia Católica de Santiago del Estero reafirmó su intención de ser una institución cercana y proyectada hacia los desafíos del futuro. Con el espíritu del jubileo aún latente, la comunidad se retira con la tarea de trabajar en una etapa de esperanza renovada, buscando que los valores de servicio y cercanía sean el motor de los próximos 25 años.
