Lo que comenzó como un fenómeno mediático y religioso en América Latina ha cruzado la frontera hacia el terreno electoral. El predicador Dante Gebel, actualmente en medio de su gira internacional titulada «PresiDante», ha despertado una fuerte preocupación en diversos sectores académicos y políticos tras no descartar una posible candidatura a la presidencia.
Un escenario de «dos caras»
El impacto de Gebel, que moviliza a millares de seguidores bajo la promesa de un «viaje al corazón y el alma», es visto por analistas como un síntoma de la crisis de representatividad que atraviesa la región. Según Diego Ramos, politólogo y referente del Centro Antonio Gramsci, Gebel representa un fenómeno de «dos caras»: el comediante del evangelio y el showman político.
«Estamos frente a un escenario riesgoso. La despolitización de los sectores tradicionales ha dejado un vacío que figuras mesiánicas intentan llenar», señaló Ramos en un reciente informe.
Tracción política y el factor sindical
A pesar de que Gebel aún no ha formalizado una plataforma, los rumores sobre quiénes intentan capitalizar su imagen crecen en los pasillos del poder:
- Oposición: Algunos sectores buscan traccionarlo como una figura de renovación.
- Oficialismo: Existen líneas que lo consideran una opción para captar el voto evangélico.
- Sindicalismo: Reportes indican que sectores gremiales estarían promoviendo su figura como un «puente» de legitimidad popular.
La «Guerra Santa» de la prosperidad
El debate no es solo electoral, sino ideológico. Analistas comparan el ascenso de Gebel con la narrativa de la serie de Netflix El Reino, donde un pastor llega al poder bajo la cláusula de «tener fe» para obtener progreso.
Este modelo, conocido como la Teología de la Prosperidad, es criticado por reducir lo sagrado a un mecanismo de intercambio mercantil («yo doy, Dios me da»). Expertos advierten que esta lógica invisibiliza las responsabilidades políticas del ajuste económico y el capitalismo, culpabilizando al individuo por su propia falta de éxito financiero bajo la premisa de una «falta de fe».
El precedente de las «fuerzas del cielo»
La posible incursión de Gebel se da en un contexto donde el lenguaje religioso ya ha penetrado el Estado. La actual gestión de Javier Milei, autodenominado «el Moisés argentino» y apelando a las «fuerzas del cielo», ha allanado el camino para que lo teológico reemplace al debate técnico-político.
Ramos concluye que este fenómeno no busca la prosperidad de los más vulnerables, sino la «aceptación de la pobreza» mediante la aniquilación de la conciencia social crítica. La sociedad demanda hoy un planteo ético que, según los especialistas, debe resolverse dentro de la política y desde las instituciones del Estado, y no mediante personajes que proponen soluciones místicas a problemas estructurales.
