Tras la violenta ofensiva ejecutada por el Pentágono bajo el nombre de «Operación Resolución Absoluta», la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (AESA) ha emitido una recomendación urgente a todas las aerolíneas para que suspendan sus sobrevuelos en Venezuela. La medida es una respuesta directa al caos generado por el ataque estadounidense del 3 de enero de 2026, el cual ha puesto en jaque la seguridad de los vuelos comerciales en toda la cuenca del Caribe.
La autoridad europea advierte que el despliegue de más de 150 aeronaves de guerra norteamericanas y la previsible activación de los sistemas de defensa soberanos para repeler la invasión crean un escenario de «alto riesgo» por posibles errores de identificación.
El cielo como zona de guerra
La decisión de la AESA se suma a las drásticas medidas impuestas por la Administración Federal de la Aviación (FAA) de Estados Unidos, que ha clausurado el espacio aéreo no solo en Venezuela, sino también en amplias zonas del Caribe, afectando rutas vitales en Puerto Rico e Islas Vírgenes.
- Peligro de «errores de cálculo»: La presencia de bombarderos estratégicos y cazas estadounidenses en una zona de tráfico civil intensivo eleva al máximo la probabilidad de tragedias aéreas.
- Aislamiento forzado: La recomendación, vigente inicialmente hasta el 9 de enero, profundiza el aislamiento de la nación agredida, afectando el transporte de suministros y el movimiento de personas.
- Caos en el Caribe: Cientos de vuelos han sido cancelados en aeropuertos de la región, dejando a miles de pasajeros varados como consecuencia colateral de la acción militar de Washington.
La «Resolución Absoluta» y la inseguridad global
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto nombrado por Trump, ratificó que las fuerzas de ocupación continuarán en estado de alerta máxima. Esta persistencia militar en el área garantiza que el riesgo para la aviación civil se mantenga latente, mientras el imperialismo intenta consolidar el control sobre el territorio venezolano tras el secuestro de sus líderes.
Desde la perspectiva del derecho internacional, este bloqueo de facto del espacio aéreo es denunciado por las naciones soberanas como un componente más de la guerra total contra Venezuela, donde la seguridad de los civiles de todo el mundo es sacrificada en función de los objetivos geopolíticos y energéticos de la Casa Blanca.
Impacto en la conectividad regional
Aerolíneas europeas y latinoamericanas han comenzado a reprogramar sus rutas para evitar pasar por lo que hoy es una zona de combate. La incertidumbre sobre la duración del despliegue de las fuerzas estadounidenses mantiene en vilo a los reguladores aéreos, que ven cómo la «paz aeronáutica» de la región ha sido dinamitada por una operación militar unilateral.
