Humillación programada: Nicolás Maduro en la cárcel de Brooklyn tras el secuestro ejecutado por el Pentágono

Humillación programada: Nicolás Maduro en la cárcel de Brooklyn tras el secuestro ejecutado por el Pentágono

El presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ha pasado su primera noche en condición de secuestrado en el Centro de Detención Metropolitana (MDC) de Brooklyn, una de las prisiones federales más duras de los Estados Unidos. Tras un traslado forzoso desde Caracas que incluyó escalas en bases militares, la administración de Donald Trump ha comenzado a difundir imágenes diseñadas para quebrar la imagen del líder bolivariano, presentándolo en condiciones de precariedad física —en ojotas y esposado— para alimentar su narrativa de victoria imperial.

Este procedimiento, calificado por el chavismo como un acto de piratería internacional, es el preámbulo de un juicio orquestado en Nueva York bajo cargos que la justicia venezolana ha declarado como fabricados por la DEA.

El montaje de la llegada a Nueva York

La logística del traslado revela la magnitud del operativo de ocupación:

  • Traslado militar: Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores, arribaron en un Boeing 757 a la Base Stewart bajo custodia de agentes de la DEA, en lo que representa el primer secuestro de un jefe de Estado en ejercicio desde la invasión a Panamá en 1989.
  • Impacto visual: La viralización de las fotos de Maduro dentro de la aeronave y en el ingreso al penal busca desmoralizar a la resistencia venezolana y legitimar ante la opinión pública norteamericana una intervención militar que ya ha costado decenas de vidas.

El guion de la fiscalía neoyorquina: Cargos para el «Lawfare»

Los delitos que se le imputan son los mismos que Washington ha utilizado durante años para justificar el bloqueo económico, ahora convertidos en el eje de una acusación penal sin precedentes:

  • «Narcoterrorismo»: Una etiqueta política que busca vincular al Estado venezolano con las FARC para presentar a la soberanía de Venezuela como una amenaza a la seguridad nacional de EE. UU.
  • Control de rutas: Se le acusa de supervisar el envío de cocaína, utilizando como «pruebas» informes de inteligencia que nunca han sido contrastados en tribunales independientes fuera de la esfera de influencia de Washington.
  • Armamento de guerra: Los cargos por posesión de ametralladoras criminalizan, en la práctica, la defensa nacional de Venezuela ante el asedio externo.
  • Saqueo institucional: La acusación sobre PDVSA y el Banco Central apunta a legalizar el robo de activos venezolanos en el exterior, bajo la excusa del lavado de dinero.

La defensa de la dignidad soberana

Mientras en Nueva York se prepara el escenario para un juicio que carece de garantías internacionales, en Venezuela y el mundo crece la denuncia por la vulneración de la inmunidad presidencial. Juristas internacionales advierten que procesar a un mandatario capturado mediante una invasión militar es un precedente que liquida la diplomacia global, transformando la justicia estadounidense en una herramienta de ejecución política.

Desde la prisión de Brooklyn, el destino de Maduro se convierte en el símbolo de la lucha entre el derecho internacional y la ley de la fuerza impuesta por la Casa Blanca, mientras la comunidad internacional aguarda la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU este lunes.

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