El tablero geopolítico se ha fracturado este domingo 4 de enero de 2026. Tras el bombardeo en territorio venezolano y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro, un frente internacional liderado por China, Irán y Corea del Norte ha calificado la operación militar estadounidense como un acto de «terrorismo internacional» y una «agresión imperialista» sin precedentes en el siglo XXI.
Esta alianza de potencias exige no solo el cese inmediato de la ocupación, sino la liberación de Maduro y su esposa, Cilia Flores, advirtiendo que la impunidad de Washington ante este hecho liquida definitivamente la validez de la Carta de las Naciones Unidas.
El rugido de Pyongyang y Pekín
Las declaraciones más contundentes llegaron desde Asia, donde se percibe el ataque a Caracas como un ensayo de futuras agresiones regionales:
- Corea del Norte: A través de la agencia oficial KCNA, el gobierno de Kim Jong-un denunció la «naturaleza deshonesta y brutal» de los Estados Unidos. Pyongyang calificó el incidente como una «grave violación de la soberanía» y un acto hegemónico que obliga a las naciones soberanas a fortalecer su capacidad de autodefensa ante la «piratería» de la administración Trump.
- China: Pekín ha abandonado su habitual cautela diplomática. El Ministerio de Asuntos Exteriores instó a Washington a detener el derrocamiento del gobierno bolivariano y a garantizar la seguridad de los detenidos. Para China, esta «clara violación del derecho internacional» representa una amenaza directa a la estabilidad de América Latina, una región donde el gigante asiático mantiene intereses estratégicos fundamentales.
Irán y la denuncia de «Terrorismo de Estado»
El canciller iraní, Abbas Araghchi, fue el primero en utilizar términos jurídicos de peso al tildar la captura de Maduro como un «claro ejemplo de terrorismo de Estado». En comunicación directa con su par venezolano, Yvan Gil Pinto, Teherán ratificó que reconoce a Nicolás Maduro como el único presidente legítimo y que el uso de la fuerza militar para dirimir cuestiones políticas internas es una práctica autoritaria e ilegal que el mundo no debe tolerar.
La ONU y el «Precedente Peligroso»
Mientras las potencias se alinean, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su «profunda alarma» ante lo que describió como un «precedente peligroso» para la paz mundial. Aunque figuras de la Unión Europea como Ursula von der Leyen han mantenido una postura crítica hacia Maduro, coinciden con la ONU en que la solución no puede ser impuesta mediante bombardeos extranjeros. Incluso en la derecha europea, voces como la de Marine Le Pen han señalado que «la soberanía de los Estados nunca es negociable», evidenciando que el accionar de Trump ha incomodado incluso a sus potenciales aliados.
Este frente internacional de rechazo promete trasladar la tensión al Consejo de Seguridad de la ONU este lunes, donde se espera que Rusia y China veten cualquier intento de Estados Unidos de legitimar la ocupación o de nombrar autoridades paralelas bajo el fuego de las bayonetas.
