La relación entre Javier Milei y Lula da Silva alcanzó un nuevo punto crítico este sábado 10 de enero de 2026. El gobierno de Brasil decidió formalmente dejar de representar los intereses diplomáticos de la Argentina ante el régimen de Caracas, una tarea que desempeñaba desde agosto de 2024 tras la expulsión del cuerpo diplomático argentino por parte de Nicolás Maduro.
Ante esta situación de acefalía diplomática, la Cancillería argentina actuó con celeridad y llegó a un acuerdo con el gobierno de Giorgia Meloni. A partir de ahora, Italia será el país encargado de custodiar la embajada argentina en Venezuela y representar sus intereses en territorio venezolano.
El origen del conflicto: Un posteo en redes sociales
Lo que precipitó la decisión de Lula no fue un desacuerdo formal en la mesa de negociación, sino la actividad del presidente Milei en la red social X. El mandatario brasileño manifestó su profundo malestar por una publicación del sábado pasado que incluía:
- Apoyo a la captura de Maduro: Milei celebró la intervención de Estados Unidos contra el líder chavista.
- Montaje audiovisual: El posteo intercalaba frases de Milei con imágenes de Lula da Silva, señalándolo implícitamente como aliado del régimen venezolano.
- La foto de la discordia: El clip cerraba con una fotografía de Lula y Maduro abrazados, gesto que el Palacio del Planalto consideró un agravio personal inaceptable en el marco de la cooperación que Brasil venía brindando.
Un vínculo bilateral en mínimos históricos
La decisión de Brasil deja expuesta la fragilidad de la relación entre las dos principales economías del Mercosur. Paradójicamente, el hecho de que Brasil custodiara la sede argentina (donde se encuentran refugiados colaboradores de la líder opositora María Corina Machado) era visto como el último puente de diálogo real entre ambas administraciones.
Con la salida de Brasil y la entrada de Italia como representante, Argentina refuerza su alineamiento con los gobiernos de la derecha europea, mientras que la diplomacia de Lula marca una distancia definitiva con la retórica de la Casa Rosada. En Caracas, la bandera brasileña que flameaba en la residencia argentina deberá ser reemplazada por la italiana, en un escenario de altísima incertidumbre política tras la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela.
