El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, rompió el silencio este domingo 11 de enero de 2026 para referirse a la creciente ola de protestas y violencia que sacude a la República Islámica. En una entrevista con la agencia estatal IRIB, el mandatario acusó directamente a Estados Unidos e Israel de orquestar la inestabilidad interna mediante el financiamiento de «alborotadores», con el objetivo de desviar la atención de los problemas que dejó la guerra de 12 días ocurrida en 2025.
Pezeshkian instó a la población a mantener la calma y evitar «acciones destructivas», asegurando que su administración tiene un plan de reformas para estabilizar la economía, aunque reconoció que las dificultades actuales son profundas.
Contexto de una economía en caída libre
La crisis actual no es solo política, sino fundamentalmente económica, marcada por:
- Derrumbe del Rial: La moneda iraní ha alcanzado mínimos históricos frente al dólar, lo que ha disparado el costo de vida y generado desabastecimiento de productos básicos.
- Reforma de Subsidios: El gobierno implementó un plan para modificar el sistema de subsidios estatales, buscando impulsar la producción nacional, pero la medida ha tenido un impacto inicial de fuerte inflación que alimentó las protestas desde fines de diciembre.
- Enfrentamientos Mortales: La agencia Tasnim confirmó que el número de muertos en choques entre la policía y manifestantes es «significativo», aunque el régimen se niega a dar cifras oficiales exactas.
Amenaza regional: Bases de EE. UU. e Israel bajo la mira
En sintonía con el Ejecutivo, el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, endureció el discurso militar ante los rumores de una posible nueva ofensiva de la administración Trump.
Qalibaf advirtió que todas las instalaciones estadounidenses e israelíes en Medio Oriente serán consideradas «objetivos legítimos» si Washington decide autorizar un ataque contra Irán. Esta declaración responde a los informes de prensa que sugieren que Donald Trump está evaluando seriamente una acción militar directa tras los ataques sorpresa que Israel lanzó en junio de 2025 contra instalaciones nucleares y militares iraníes.
Las secuelas de la guerra de 2025
La memoria del conflicto del año pasado sigue fresca en Teherán. Aquella guerra de 12 días incluyó el bombardeo estadounidense de las tres principales instalaciones nucleares de Irán, un golpe del cual el programa atómico persa aún intenta recuperarse bajo estrictas sanciones internacionales.
El gobierno de Pezeshkian sostiene que la actual agitación social es la continuación de esa guerra por otros medios, mientras la comunidad internacional observa con cautela una posible escalada que involucre no solo a las potencias regionales, sino también a las fuerzas de la coalición que Trump ha comenzado a movilizar en otros frentes globales.
