La Prefectura Naval Argentina (PNA) informó este lunes 12 de enero de 2026 sobre un nuevo incidente de pesca ilegal dentro de las 200 millas del Mar Argentino. El buque Bao Feng, con bandera de Vanuatu, fue localizado gracias al monitoreo satelital del Sistema Guardacostas mientras realizaba maniobras de captura sin autorización.
La detección se produjo en un contexto de vigilancia reforzada sobre la denominada «milla 201», donde cientos de buques extranjeros suelen apostarse para intentar incursiones rápidas hacia aguas jurisdiccionales argentinas en busca de recursos como el calamar y la merluza.

Las pruebas de la pesca por arrastre
El Sistema Guardacostas, que permite el seguimiento en tiempo real de embarcaciones mediante datos satelitales y electrónicos, registró pruebas contundentes de la infracción cometida el pasado 10 de enero:
- Baja velocidad: El navío operó a menos de 4 nudos durante 90 minutos. Esta velocidad es el indicador técnico inequívoco de que el buque llevaba sus redes desplegadas barriendo el fondo marino.
- Maniobra táctica: El buque ingresó al límite nacional aprovechando ventanas de tiempo entre los patrullajes físicos, pero no pudo evadir el rastro electrónico de la Dirección de Tráfico Marítimo.
- Presunción legal: Bajo la Ley N° 24.922, cualquier buque extranjero que navegue a baja velocidad sin permiso dentro de la zona exclusiva se presume en infracción, lo que habilita el inicio inmediato de sanciones administrativas.
La problemática de las flotas de conveniencia
El uso de la bandera de Vanuatu por parte del Bao Feng es una práctica común en la industria pesquera global, donde empresas de grandes potencias (especialmente asiáticas) registran sus barcos en países con regulaciones laxas para evadir controles internacionales.
Esta incursión se suma a una lista de detecciones recientes que mantienen en alerta a la PNA. Las autoridades destacaron que, aunque muchos buques apagan sus sistemas de identificación automática (AIS) para volverse «invisibles», la tecnología de radar y vigilancia satelital permite seguir detectando estos movimientos sospechosos que amenazan la sustentabilidad del ecosistema marino argentino.
