En un movimiento administrativo poco frecuente para la diplomacia tradicional, el Gobierno nacional oficializó que Fernando Iglesias ejercerá dos cargos de máxima jerarquía de manera simultánea. El exdiputado, que hace apenas una semana había sido nombrado embajador en Bélgica, ahora sumó también la representación oficial ante la Unión Europea.
La particularidad de este doble nombramiento es que Iglesias deberá atender las relaciones bilaterales con un país y, al mismo tiempo, las negociaciones con todo el bloque continental desde la misma oficina en Bruselas.
Los argumentos detrás de la «superembajada»
El decreto 18/2026, firmado por el presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno, justifica esta situación inédita bajo conceptos de eficiencia económica y política:
- Efecto «Promo»: El Ejecutivo argumentó que esta decisión genera un “ahorro genuino del gasto público”, al unificar los sueldos y estructuras administrativas de dos embajadas que suelen funcionar por separado.
- El momento justo: La designación ocurre justo antes de la firma del histórico acuerdo Mercosur–UE en Asunción. El Gobierno considera que Iglesias es la persona ideal para estar «de ambos lados del mostrador» en Bruselas durante la implementación del tratado.
- Alineamiento total: Se priorizó la sintonía ideológica y la confianza política por sobre la carrera diplomática profesional, centralizando una cantidad inusual de poder diplomático en una sola figura.
Un desafío logístico y político
Aunque Fernando Iglesias definió su nuevo rol como un “enorme desafío”, lo cierto es que la decisión rompe con la tradición del Servicio Exterior de la Nación. Habitualmente, la embajada ante Bélgica (vínculo país a país) y la representación ante la UE (vínculo con el organismo multilateral) se mantienen separadas para evitar conflictos de intereses y garantizar una atención técnica especializada en cada frente.
Con este esquema, el exdiputado se convierte en una suerte de «superembajador» que deberá hacer malabares entre los intereses específicos del gobierno belga y las complejas normativas de los 27 países que integran la Unión Europea.
