Tensión sindical: Gremios industriales exigen un paro nacional contra la reforma laboral

Tensión sindical: Gremios industriales exigen un paro nacional contra la reforma laboral

La interna en la CGT sumó un nuevo capítulo de tensión este miércoles 21 de enero de 2026. Los sindicatos que integran el bloque industrial, encabezados por la UOM (metalúrgicos) y SMATA (mecánicos), lanzaron una fuerte presión sobre la mesa chica de la central obrera para que convoque a un paro nacional con movilización antes del 11 de febrero, fecha prevista para el inicio del debate legislativo.

Los gremios advierten que la estrategia de «diálogo y espera» que mantiene la conducción cegetista es insuficiente ante un proyecto de ley que consideran «totalmente regresivo» y que ya contaría con los votos necesarios en el Congreso.

Los puntos de conflicto y la crítica a los gobernadores

La postura de los sindicatos industriales se fundamenta en tres ejes críticos que marcan una distancia con la cúpula de la CGT y con el espectro político:

  • Acuerdos políticos cerrados: Denuncian que la Casa Rosada ya pactó el acompañamiento de varios gobernadores a cambio de recursos presupuestarios, utilizando los derechos laborales como «moneda de cambio».
  • Impacto en las PyMEs: Advierten que la reforma debilitará los convenios colectivos de trabajo, dejando a los empleados de pequeñas y medianas empresas en una situación de vulnerabilidad extrema frente a la patronal.
  • Inutilidad de la judicialización: Para los industriales, recurrir a la Justicia una vez aprobada la ley (como sugiere parte de la conducción) es una medida tardía que no evitará el daño inicial a los trabajadores.

Fractura en la unidad sindical

A pesar de la urgencia planteada por los metalúrgicos y mecánicos, la CGT no logra una posición unánime:

  • Bloque Transporte: Sindicatos clave del transporte aún no han dado el visto bueno para una medida de fuerza, lo que le quita contundencia a un posible paro general.
  • Estrategia de la cúpula: Los sectores más dialoguistas de la central prefieren agotar las instancias de negociación en el Congreso y presionar a los legisladores antes de saltar a la confrontación directa en las calles.

Desde el sector industrial aseguran que la reforma impulsada por el Ejecutivo «elimina derechos consagrados» y que, de no mediar una reacción contundente, la sanción de la ley abrirá un ciclo de alta conflictividad social y presentaciones por inconstitucionalidad en todo el país.

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