El PRO marca autonomía y advierte que no habrá «cheque en blanco» para la reforma laboral

El PRO marca autonomía y advierte que no habrá «cheque en blanco» para la reforma laboral

El bloque del PRO en la Cámara de Diputados, bajo la conducción de Cristian Ritondo, anunció que no otorgará un respaldo automático al proyecto de reforma laboral del Gobierno de Javier Milei. A pesar de coincidir en la necesidad de modernizar el sistema para reducir la informalidad, el espacio adelantó que evaluará la iniciativa artículo por artículo, condicionando su voto al contenido final que emane del Senado.

Esta postura surge en un momento de frialdad en la relación con La Libertad Avanza, tras las recientes disputas por el control de la Auditoría General de la Nación (AGN) y otros cargos estratégicos.

Los puntos de acuerdo y las condiciones del macrismo

Si bien el PRO se distancia de un apoyo ciego, existen ejes donde la sintonía con el Ejecutivo es alta, aunque con matices técnicos propios:

  • Trabajo en plataformas: El bloque valora la inclusión de un marco para repartidores y conductores de aplicaciones, basado en proyectos que el propio PRO impulsó anteriormente. Consideran que la formalización de este sector es urgente para brindar seguridad jurídica.
  • Alivio para PyMEs: Coinciden en la necesidad de simplificar la contratación y reducir las cargas para las pequeñas empresas, buscando que el empleo registrado sea una opción viable y no un riesgo financiero.
  • Litigiosidad laboral: El espacio insiste en poner límites a las multas por falta de registro, a las que consideran una «industria del juicio» que desalienta la inversión privada.

Un debate condicionado por la interna oficialista

El macrismo ha dejado claro que su decisión final dependerá de cómo se resuelvan las modificaciones en la Cámara Alta. No están dispuestos a cargar con el costo político de una ley que pueda ser tachada de inconstitucional o que no garantice resultados concretos en la creación de puestos de trabajo.

Con esta estrategia, el PRO busca recuperar su perfil de «oposición constructiva» pero con identidad propia, evitando quedar diluido dentro de la agenda libertaria en un año legislativo que se perfila como determinante para el futuro del empleo en Argentina.

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