Una auditoría del personal de ANSES destapó una millonaria maniobra de defraudación mediante la falsificación de formularios para percibir la Asignación Universal por Embarazo (AUE). El fraude quedó al descubierto cuando el sistema informático de salud reveló que ninguna de las supuestas beneficiarias había recibido asistencia o controles en los centros de salud declarados.
La investigación se centró inicialmente en la UPA del barrio Autonomía, donde agentes nacionales se entrevistaron con las médicas obstetras Patricia Daniela Ponce y Rocío Verónica Navarrete. Las profesionales confirmaron el uso de firmas y sellos apócrifos en 600 fichas presentadas ante el organismo previsional.
Pruebas contundentes y denuncias penales
El cruce de datos entre la documentación presentada y el registro de historias clínicas digitales fue el factor determinante para confirmar la estafa:
- Historias clínicas inexistentes: Al ingresar al sistema, las obstetras verificaron que las 600 mujeres mencionadas en las planillas nunca asistieron a consultas ni se realizaron controles de embarazo en ese centro.
- Sellos falsificados: La coordinadora de la UPA Autonomía, Graciela Rebullida, constató que los formularios poseían un sello de la institución totalmente falso.
- Denuncias en sede policial: Las médicas damnificadas radicaron denuncias por falsificación de documento en la Comisaría Comunitaria Nº 10, buscando deslindar responsabilidades ante el uso ilegal de sus matrículas.
El alcance de la maniobra
Este hallazgo en la capital santiagueña no es un hecho aislado. Se suma a la detección de otras 400 fichas de embarazos falsos confirmadas previamente en la UPA del barrio Central Argentino, en la ciudad de La Banda, elevando la cifra de formularios fraudulentos a un millar.
La justicia busca ahora determinar quiénes son los autores materiales de las falsificaciones y si existió una organización encargada de captar datos para tramitar estos cobros ilegales destinados, originalmente, a mujeres en situación de vulnerabilidad.
