El escenario internacional se ha visto sacudido este 23 de enero de 2026 por el anuncio del presidente Donald Trump sobre el desplazamiento de una «flota masiva» hacia el Golfo Pérsico. La medida, que incluye el desvío del portaaviones USS Abraham Lincoln desde el mar de China Meridional, busca ejercer una «presión extrema» sobre el régimen de Teherán en respuesta a la violenta represión de las protestas internas que azotan al país persa desde finales de diciembre de 2025.
Desde el Air Force One, de regreso del Foro Económico Mundial de Davos, Trump fue tajante: «Los estamos vigilando». El mandatario aseguró que el despliegue es preventivo, pero advirtió que no dudará en actuar si continúan los abusos contra los derechos humanos.
Contexto: Un país bajo el apagón digital
La situación en Irán es crítica. Las manifestaciones, motivadas inicialmente por el costo de vida y la inflación cercana al 40%, derivaron rápidamente en un reclamo contra el régimen teocrático.
- Cifras de víctimas: Mientras las autoridades iraníes admiten cerca de 3.117 muertos, organizaciones de derechos humanos en el exterior elevan la cifra a más de 4.500 fallecidos y superan las 10.000 detenciones.
- Apagón informativo: El régimen ha impuesto un bloqueo casi total de internet para ocultar la magnitud de la violencia, recurriendo incluso a interferencias en los sistemas GPS y la red Starlink para impedir la comunicación de los disidentes.
- Amenaza de ejecuciones: Tras la advertencia de Trump sobre dar un «golpe más fuerte que cualquier anterior», Teherán suspendió temporalmente varias ejecuciones de manifestantes que estaban previstas para esta semana.
Respuesta de Irán: «El dedo en el gatillo»
La reacción de la Guardia Revolucionaria no se hizo esperar. El general Abolfazl Shekarchi y otros altos mandos militares advirtieron que cualquier ataque estadounidense contra sus bases o contra el Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei, provocará una respuesta «devastadora» que pondrá en riesgo todos los intereses de EE. UU. en la región.
A pesar de la retórica bélica, Trump también dejó una puerta abierta a la diplomacia en Davos al declarar: «Irán quiere hablar y hablaremos». Sin embargo, el posicionamiento de cazas de combate F-35C en el Golfo sugiere que Washington está preparado para un escenario de confrontación inmediata si la situación interna en Irán se desborda aún más.
