El Gobierno nacional ultima los detalles para el lanzamiento de la Agencia de Seguridad Migratoria, un nuevo organismo que profundizará el control de las fronteras y los flujos migratorios en el país. Tras superar tensiones internas en el armado de la estructura, el exintendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, ha sido el elegido para encabezar la entidad.
La agencia surge como una evolución de la actual Dirección Nacional de Migraciones, transformándose en un organismo con un perfil marcadamente orientado a la seguridad nacional y la lucha contra el crimen organizado.
Objetivos y funciones al estilo «ICE»
Inspirada en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE), la nueva agencia tendrá misiones específicas que exceden las tareas administrativas tradicionales:
- Control fronterizo: Supervisión técnica y operativa de todos los ingresos y egresos al territorio nacional.
- Deportaciones: «Intensificar» los procesos de expulsión de ciudadanos extranjeros que posean antecedentes penales o cometan delitos en el país.
- Combate al delito trasnacional: Colaboración directa en la detección de bandas de narcotráfico y trata de personas.
- ¿Fuerza propia?: Uno de los puntos que ajusta el decreto es si la agencia contará con personal armado propio o si continuará delegando el poder de policía en Gendarmería y Prefectura.
El respaldo político y las internas
La designación de Valenzuela cuenta con el aval directo del presidente Javier Milei y de la senadora Patricia Bullrich, quien fue la impulsora original del proyecto durante su etapa como ministra de Seguridad.
No obstante, el proceso no estuvo exento de roces. Fuentes oficiales confirman que hubo discrepancias con la actual ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, respecto a la autonomía del organismo y la diagramación de su cúpula. Finalmente, el diseño administrativo fue coordinado entre el Ministerio de Transformación del Estado y la Secretaría de Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzábal Murphy.
Datos del sector
Actualmente, el sistema migratorio cuenta con unos 2.000 agentes civiles distribuidos en aeropuertos, puertos y pasos terrestres. Con la jerarquización a rango de Agencia Nacional, se espera una reestructuración del personal y una mayor inversión en tecnología de control biométrico y bases de datos compartidas con fuerzas internacionales.
