Un reciente informe de la consultora Equilibra, publicado este domingo 25 de enero de 2026, revela una profunda brecha en la economía argentina tras dos años de gestión de Javier Milei. El estudio, titulado “El mercado interno en disputa: Producción nacional vs. importada”, señala que de los 55 sectores que componen la actividad económica, apenas 19 registraron un balance positivo, mientras que los 36 restantes se encuentran en terreno negativo.
Este escenario describe una economía de «dos velocidades», donde el crecimiento se concentra en rubros primarizados y financieros, mientras que el entramado industrial sufre el impacto de la apertura importadora y el estancamiento del mercado interno.
Ganadores y perdedores del ciclo económico
El crecimiento no ha sido uniforme y se ha concentrado en sectores estratégicos con baja generación de empleo masivo, mientras que las actividades intensivas en mano de obra lideran las caídas:
- Los sectores que crecen: La agroindustria (favorecida por cosechas récord), la energía (Vaca Muerta), la minería (litio y cobre), la intermediación financiera y la economía del conocimiento (servicios profesionales).
- Los sectores que caen: La industria manufacturera es la principal afectada. Rubros como el metalúrgico, el automotriz, el químico y el de alimentos y bebidas muestran retrocesos significativos respecto al tercer trimestre de 2023.
El avance de las importaciones: China y Brasil ganan terreno
Uno de los puntos más críticos del informe es el desplazamiento de la producción nacional por bienes extranjeros. En 14 de los sectores analizados, se dio el peor escenario posible: la producción local cayó mientras que las importaciones subieron drásticamente.
- China: Se consolida como el gran beneficiario de la apertura, capturando un 4% adicional de participación de mercado en solo dos años. Su dominio es abrumador en textiles (70% del mercado importado), plásticos, muebles y juguetes.
- Brasil: Incrementó su peso principalmente en el sector de autos y camiones, donde las importaciones volaron un 78% mientras la fabricación local retrocedía un 16%. Actualmente, el 65% de los vehículos ofrecidos en el mercado interno son de origen extranjero.
Impacto social y cierre de empresas
La transformación del ADN productivo ha tenido un costo social elevado. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y diversos observatorios, se estima que unas 21.000 empresas cerraron durante este periodo, la gran mayoría PYMES manufactureras. Esto se ha traducido en la pérdida de aproximadamente 270.000 puestos de trabajo registrados, que en muchos casos han sido reemplazados por empleo informal o cuentapropismo de baja productividad.
