La crisis ígnea en la cordillera chubutense ha tomado un giro dramático este lunes 26 de enero de 2026. Tras una breve tregua, las altas temperaturas y vientos con ráfagas superiores a los 50 km/h reactivaron tres frentes críticos en el Parque Nacional Los Alerces, Villa Lago Rivadavia y Cholila.
El avance de las llamas es implacable y ya ha consumido una superficie superior a las 35.000 hectáreas, afectando bosques nativos y áreas protegidas de valor incalculable. La coordinación operativa del parque advirtió que la rotación constante del viento está generando «focos secundarios», lo que obliga a los brigadistas a trabajar en una posición defensiva y de retroceso.
Operativo contrarreloj y amenaza a Esquel
La magnitud del desastre ha movilizado un despliegue masivo de recursos para intentar frenar el avance del fuego hacia zonas urbanas:
- Personal en combate: Actualmente trabajan cerca de 500 personas, incluyendo brigadistas nacionales y provinciales, bomberos voluntarios y especialistas en manejo del fuego.
- Apoyo aéreo: La flota está integrada por helicópteros hidrantes y aviones de reconocimiento, aunque su operatividad se ve limitada por momentos debido a la intensidad de las ráfagas de viento.
- Alerta en Esquel: La preocupación principal de las autoridades y los vecinos es la posibilidad de que el fuego se aproxime a la ciudad de Esquel. Si las condiciones meteorológicas no varían en las próximas horas, el escenario podría tornarse aún más crítico.
Dificultades en el terreno
El relieve montañoso de la región complica las tareas de contención, ya que muchos de los focos se encuentran en sectores elevados de difícil acceso terrestre. Esto obliga a depender casi exclusivamente de las descargas aéreas y de la apertura manual de líneas de control en zonas de pendiente pronunciada.
Las autoridades del Servicio Provincial de Manejo del Fuego instan a la población y a los turistas a extremar las precauciones y respetar las prohibiciones de encender fuego en toda la zona cordillerana, mientras se aguarda un cambio en las condiciones climáticas que facilite el control de las llamas.
