El fuerte desembarco de capitales estadounidenses y la entrega de recursos estratégicos bajo el RIGI despierta una creciente preocupación en sectores académicos y pymes locales. Críticos del modelo advierten que la Argentina corre el riesgo de consolidar una economía de enclave, donde las grandes multinacionales extraen minerales críticos como el cobre con beneficios fiscales extremos, pero dejando escaso valor agregado en el entramado industrial nacional.
Este esquema, sumado a la intervención federal de puntos estratégicos como el puerto de Ushuaia y el creciente alineamiento militar con Washington, plantea interrogantes sobre la soberanía nacional y la sostenibilidad de un modelo que apuesta todo a la exportación de materias primas sin un plan de desarrollo manufacturero.
