A través de la Resolución 48/2026 de la Secretaría de Energía, el Gobierno Nacional dispuso una actualización en las tarifas de los servicios públicos que impactará con especial fuerza en el suministro de gas. A partir del domingo 1 de febrero, las facturas domiciliarias sufrirán un incremento promedio del 16,86% en todo el país, marcando un ajuste que supera ampliamente las proyecciones inflacionarias mensuales.
Desde el organismo oficial señalaron que el aumento responde a una reestructuración en el esquema de subsidios. Según fuentes del área, se busca aplicar este salto en un mes de bajo consumo estacional para otorgar «previsibilidad» y evitar que las tarifas se disparen de manera descontrolada durante el invierno.
Impacto según el nivel de consumo
El incremento se sentirá de manera dispar en los hogares argentinos, dependiendo de la categoría en la que se encuentren registrados:
- Categoría R1 (Bajo consumo): Afecta al 42% de los usuarios (unos 4 millones de hogares). Tendrán subas de hasta $3.000.
- Primeras cuatro categorías residenciales: Representan el 70% del total de usuarios. Los incrementos promedio oscilarán entre $960 y $6.400.
- Usuarios de alto consumo: El 30% restante de los hogares enfrentará ajustes que se ubicarán, en promedio, entre los $2.900 y los $11.300.
Subas también en la energía eléctrica
En paralelo, los usuarios de la zona del AMBA (Edenor y Edesur) percibirán un aumento del 3,59% en el servicio eléctrico. Si bien el porcentaje es significativamente menor al del gas, se suma a la quita progresiva de subsidios que el Ejecutivo viene aplicando sobre el sector energético.
Aunque el Gobierno insiste en que el impacto en pesos «no es tan alto» debido a que febrero es un mes de escaso uso de gas, el ajuste genera preocupación por su efecto acumulativo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y por la cercanía de los meses de bajas temperaturas, cuando el consumo se vuelve indispensable para la calefacción de los hogares.
