El indicador más sensible retrocede: La mortalidad infantil subió por primera vez desde 2002

El indicador más sensible retrocede: La mortalidad infantil subió por primera vez desde 2002

La Argentina atraviesa un preocupante quiebre en su tendencia sanitaria histórica. Según el informe de Estadísticas Vitales 2024 del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de mortalidad infantil aumentó 0,5 puntos, pasando de 8 por cada mil nacidos vivos en 2023 a 8,5 en 2024. Este incremento representa el mayor salto anual desde la crisis de 2002, interrumpiendo un descenso sostenido que llevaba más de dos décadas.

A pesar de que el número absoluto de fallecimientos bajó (de 3.689 a 3.513), esto se debe exclusivamente a la caída histórica en la natalidad. De hecho, especialistas advierten que si se hubiera mantenido la cantidad de nacimientos del año anterior, se habrían registrado al menos 220 muertes infantiles adicionales.

Las provincias con indicadores más críticos

La desigualdad geográfica en el acceso a la salud se ha profundizado, con brechas alarmantes entre las distintas jurisdicciones:

  • Corrientes: Es la provincia con la tasa más alta del país, alcanzando 14 decesos por cada mil nacidos vivos.
  • Chaco y La Rioja: Siguen con 11,8 y 11,7, respectivamente.
  • Santiago del Estero y Formosa: Ambas reportaron una tasa de 10,7, ubicándose muy por encima del promedio nacional.
  • Ciudad de Buenos Aires: Registró el índice más bajo, con 4,9 óbitos por cada mil nacidos vivos.

Causas y factores de riesgo detectados

Expertos y organizaciones de salud pública señalan que este repunte no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un deterioro multicausal:

  • Aumento de la pobreza: El impacto socioeconómico afecta directamente la nutrición materna y el entorno del lactante.
  • Desfinanciamiento de programas clave: Se ha reportado la suspensión de programas preventivos como el de «Sueño Seguro» (entrega de moisés para evitar muerte súbita) y demoras en la provisión de insumos críticos como el surfactante pulmonar para prematuros.
  • Falta de controles: Un incremento en el componente neonatal sugiere fallas en los controles prenatales y en la atención durante el parto.
  • Salud Materna: En paralelo, la mortalidad materna también subió 1,2 puntos, un indicador que, excluyendo los años de pandemia, no mostraba un retroceso similar en 15 años.

La mortalidad infantil es considerada el termómetro más preciso de las condiciones de vida de una sociedad. Este retroceso a niveles de hace dos décadas pone en alerta al sistema sanitario sobre la necesidad urgente de fortalecer las políticas de cuidado perinatal y el acceso a derechos básicos en los sectores más vulnerables.

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