La situación en la provincia de Chubut ha alcanzado niveles críticos. El incendio forestal que se originó en el Parque Nacional Los Alerces y se extendió hacia zonas de jurisdicción provincial ya ha arrasado con 40.000 hectáreas de bosque nativo, arbustales y pastizales. La magnitud del desastre, confirmada por análisis satelitales, sitúa a este evento como uno de los más graves registrados en la Patagonia en los últimos años.
Las condiciones meteorológicas extremas, con temperaturas que alcanzaron los 36°C y una humedad relativa casi nula, han creado un «comportamiento extremo» del fuego que, según las autoridades de bomberos, resulta actualmente imposible de detener mediante ataques directos.
Los frentes de batalla y el operativo de combate
El Comando Unificado, que coordina a las fuerzas federales y provinciales, ha dividido las tareas en dos sectores clave:
- Villa Lago Rivadavia: Es el sector de mayor peligro. El fuego se encuentra muy cerca de áreas pobladas, lo que obligó a desplegar maquinaria pesada para crear cortafuegos y proteger las viviendas en las zonas de Marchand y Piedras Bayas.
- Puerto Patriada: Aunque el control alcanza el 85%, el personal sigue atento a las columnas de humo en el Arroyo El Blanco para evitar que el viento cruce las líneas de defensa.
El despliegue cuenta con 281 combatientes en línea, apoyados por una flota aérea de cuatro aviones hidrantes y dos helicópteros, aunque las ráfagas de viento a menudo impiden que las aeronaves puedan operar con seguridad.
El factor viento y la llegada del alivio
La comunidad y los equipos de emergencia tienen la vista puesta en el pronóstico extendido:
- Riesgo extremo (Domingo): Se esperan ráfagas de viento de hasta 70 km/h, lo que podría generar nuevos focos secundarios y expandir el perímetro actual.
- Alivio térmico (Lunes): Se prevé el ingreso de un frente frío que bajaría la temperatura a 15°C y traería las primeras lluvias aisladas.
- Lluvias intensas (Miércoles): El Servicio Meteorológico Nacional estima precipitaciones más contundentes para mitad de semana, lo que representaría la única oportunidad real de extinguir los focos que se encuentran en zonas de alta montaña inaccesibles para los brigadistas.
