El vínculo entre 16 enfermedades comunes y el riesgo de demencia

El vínculo entre 16 enfermedades comunes y el riesgo de demencia

Una reciente investigación global ha arrojado luz sobre la conexión entre la salud general del cuerpo y el deterioro cognitivo. Según una revisión sistemática publicada en Nature Human Behaviour, existen 16 enfermedades periféricas (no originadas en el cerebro) que aumentan significativamente el riesgo de desarrollar demencia, una condición que afecta a más de 55 millones de personas a nivel mundial.

El estudio, liderado por científicos de la Universidad Sun Yat-sen, sugiere que aproximadamente el 33% de los casos de demencia en el mundo están asociados a estas afecciones, lo que equivale a unos 18,8 millones de personas cuya condición podría estar vinculada a problemas de salud prevenibles o tratables.

Las afecciones identificadas

Tras analizar más de 200 investigaciones y datos del Biobanco del Reino Unido, los expertos destacaron que la demencia no siempre comienza en el cerebro, sino que puede verse impulsada por fallas en otros sistemas del organismo. Entre las enfermedades con mayor impacto se encuentran:

  • Salud sensorial y bucal: Pérdida auditiva, problemas graves de visión y enfermedad periodontal (problemas en las encías).
  • Trastornos metabólicos y crónicos: Diabetes tipo 2, insuficiencia renal crónica y patologías hepáticas.
  • Salud cardiovascular y respiratoria: Cardiopatía isquémica, fibrilación auricular, EPOC y asma.
  • Afecciones inflamatorias y óseas: Artrosis, artritis reumatoide, esclerosis múltiple y enfermedad inflamatoria intestinal.

La importancia de la prevención

Aunque los científicos aclaran que el estudio muestra una correlación estadística y no necesariamente una relación de causa y efecto directa, los hallazgos son fundamentales para la salud pública. Según la OMS, hasta un 45% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse si se controlan los factores de riesgo a tiempo.

Este descubrimiento refuerza la idea de que cuidar la salud integral —desde una correcta higiene bucal hasta el control estricto de la diabetes— es una estrategia clave para proteger la memoria y las funciones cognitivas en la vejez.

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