La situación legal de la santiagueña Agostina Páez en Río de Janeiro ha alcanzado un punto de máxima tensión. Luego de que la fiscalía brasileña solicitara su prisión preventiva alegando riesgo de fuga, la joven utilizó sus redes sociales para denunciar una persecución judicial y vincular el establecimiento donde fue denunciada con un trágico antecedente criminal.
Páez, quien permanece en Brasil con tobillera electrónica tras ser acusada de injuria racial en enero, recordó el asesinato de Matías Carena, otro argentino que perdió la vida en 2017 tras una pelea iniciada en el mismo local de Ipanema, el Barzin Rio Live.
La denuncia de un «modus operandi»
En un descargo cargado de indignación, la joven santiagueña expuso lo que considera una trama de impunidad y maltrato hacia los turistas en dicho establecimiento:
- Antecedente de muerte: Páez compartió noticias sobre el caso de Matías Carena, un joven de 28 años asesinado a golpes a la salida del bar tras una discusión por la cuenta. «En este mismo bar mataron a un argentino… ¿El asesino? Libre», sentenció en Instagram.
- Cámaras de seguridad: La joven difundió videos y capturas que, según su versión, muestran situaciones de acoso, burlas y persecución por parte del personal del bar antes del incidente por el que se la acusa.
- Reputación del lugar: Instó a sus seguidores a revisar las reseñas negativas del comercio para demostrar que los conflictos con extranjeros son recurrentes en ese ambiente.
Riesgo de prisión efectiva
El pedido de detención por parte del Ministerio Público de Río de Janeiro agrava seriamente su panorama. La justicia debe resolver si la joven debe esperar el juicio en libertad —como lo ha hecho hasta ahora cumpliendo con las restricciones impuestas— o si será trasladada a una cárcel común.
La defensa de la santiagueña insiste en que no existió un acto de racismo, sino una reacción defensiva ante una presunta estafa y maltrato. Para Páez, el pedido de prisión preventiva es una medida desproporcionada que busca castigarla mientras, según ella, los verdaderos responsables de hechos violentos en el bar permanecen impunes.
