El Poder Ejecutivo evalúa por estas horas emitir un nuevo decreto para extender el período de sesiones extraordinarias un día más de lo previsto originalmente. La intención es que el plazo final sea el sábado 28 de febrero en lugar del viernes 27, con el objetivo de garantizar la sanción definitiva de la reforma laboral antes del discurso de apertura de sesiones ordinarias del 1 de marzo.
Esta modificación responde a un error de cálculo logístico y reglamentario que dejaría al oficialismo sin margen de maniobra debido al fin de semana largo de Carnaval (16 y 17 de febrero).
El obstáculo del calendario y el reglamento
La Libertad Avanza enfrenta un complejo escenario de plazos legislativos que puso en alerta a la mesa política de Javier Milei:
- El factor Carnaval: Los feriados del lunes 16 y martes 17 dificultan la emisión de dictámenes y el quórum, ya que la mayoría de los legisladores nacionales prevén viajar a sus provincias.
- La «regla de los 10 días»: El reglamento de la Cámara de Diputados impide emitir dictámenes dentro de los últimos diez días del período de sesiones. Si las extraordinarias terminan el 27 de febrero, el Gobierno no podría sacar dictamen después del 17, fecha en la que el Congreso estará sin actividad por el feriado.
- Trámite parlamentario: Existe un plazo obligatorio de 48 horas para que una media sanción pase formalmente de una Cámara a la otra, lo que ajusta aún más los tiempos para que el proyecto que se trate en el Senado regrese a Diputados y sea convalidado sin cambios.
«Estuvimos muy verdes»: la autocrítica oficial
Desde los despachos de la Casa Rosada admiten que la planificación original fue optimista. «Lo propusimos y estamos haciendo números para ver si llegamos», confirmaron fuentes oficiales. A diferencia del intento fallido de diciembre —cuando se buscó extender las sesiones para tratar el Presupuesto 2026 y chocó con el receso vacacional—, en esta oportunidad el cambio es de apenas 24 horas.
La urgencia del Gobierno radica en llegar al 1 de marzo con la reforma laboral sancionada, cerrando una discusión técnica que lleva casi un año de negociaciones. El objetivo es que el texto aprobado por los senadores sea «espejo» del que trate Diputados, evitando que la iniciativa deba regresar a la cámara de origen por modificaciones de último momento.
