Una Ferrari F430 que supo pertenecer a Diego Armando Maradona fue el centro de una subasta millonaria esta semana, tras un largo periplo judicial. El vehículo de alta gama, que el astro del fútbol utilizó en su última etapa como jugador de Boca Juniors para asistir a los entrenamientos, fue decomisado en una causa por narcotráfico y lavado de activos.
La subasta, organizada por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), concluyó con la venta del deportivo por 310.000 dólares, superando ampliamente su base de 182.277 dólares. La unidad, modelo 2006, cuenta con apenas 16.855 kilómetros de uso.
El vínculo con el narcotráfico y el clan Loza
Tras pasar por el patrimonio del «Diez», el vehículo terminó en poder del clan Loza, una organización criminal desbaratada tras una investigación que comenzó en 2017. La red se dedicaba a:
- Tráfico de estupefacientes: Envío de drogas desde Argentina hacia España.
- Contrabando de divisas: Ingreso ilegal de dinero desde Europa hacia nuestro país.
- Lavado de activos: Compra de bienes de lujo para blanquear el dinero del narcotráfico.
En 2021, diez integrantes de esta banda recibieron penas de hasta 10 años de prisión. La Ferrari fue uno de los casi 190 bienes (entre propiedades y autos de lujo) sobre los que se aplicó el proceso de extinción de dominio.
Extinción de dominio: el destino de los bienes del delito
La venta de la Ferrari se realizó bajo el régimen de subasta anticipada, autorizado por la justicia en agosto de 2024. Esta herramienta legal permite al Estado vender activos vinculados a causas criminales antes de que exista una sentencia firme, con el fin de:
- Evitar el deterioro: Los vehículos de alta gama pierden valor rápidamente si permanecen estacionados en depósitos judiciales.
- Reducir costos: El Estado ahorra en mantenimiento, seguros y custodia de los bienes incautados.
- Reparación social: Los fondos obtenidos suelen destinarse a programas de lucha contra el crimen o asistencia social.
Junto a la Ferrari, se subastaron otras dos camionetas, cerrando la operación total en aproximadamente 340.000 dólares. De esta manera, el emblemático vehículo que alguna vez fue símbolo de la gloria deportiva de Maradona, ahora pasa a manos privadas tras servir como prueba clave en uno de los golpes más importantes contra el lavado de activos en el país.
