En un discurso cargado de preocupación social, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó una fuerte advertencia sobre el impacto de las apuestas digitales en la economía de las familias vulnerables. Durante un acto en São Paulo, el mandatario aseguró que su gobierno tomará medidas «muy serias» para combatir lo que considera un saqueo a los sectores populares y una amenaza directa para la juventud.
Lula destacó que, a diferencia de los casinos físicos de antaño, hoy las plataformas de juego han penetrado en la intimidad de los hogares a través de los teléfonos celulares, captando incluso a menores de edad y empujando a los ciudadanos a deudas impagables.
El impacto en los programas sociales
La preocupación del Ejecutivo brasileño se sustenta en datos alarmantes del Banco Central, que revelaron un flujo de dinero masivo desde sectores que reciben asistencia estatal hacia las casas de apuestas:
- Cifras impactantes: Se estima que, en apenas un mes, los beneficiarios del programa Bolsa Familia transfirieron cerca de 3.000 millones de reales (aproximadamente 580 millones de dólares) a plataformas de juego.
- Restricciones en pugna: El Gobierno intentó prohibir que quienes reciben planes sociales apuesten online, aunque la medida enfrenta trabas judiciales en la Corte Suprema de Brasil.
- Adicción juvenil: Lula alertó que adolescentes de apenas 14 años ya participan en estas dinámicas, lo que plantea un problema de salud pública y adicción al juego (ludopatía) a edades tempranas.
Aumento de impuestos y mayor control
Para intentar regular este mercado en expansión, el Gobierno brasileño ya ha puesto en marcha una hoja de ruta fiscal y de supervisión:
- Carga impositiva: Se aprobó un incremento escalonado del impuesto a las apuestas digitales, que pasará del 12% al 15% para el año 2028.
- Destino de los fondos: Parte de lo recaudado por estos gravámenes se asignará específicamente a las áreas de salud y seguridad social para mitigar los daños causados por el juego.
- Sanciones severas: El Ejecutivo prometió reforzar la vigilancia sobre las empresas del sector y aplicar castigos ejemplares a aquellas que no cumplan con las normativas de protección al consumidor y prevención del fraude.
El mandatario brasileño cerró su intervención subrayando que, más allá de la recaudación, el objetivo primordial es proteger la estabilidad financiera y emocional de los sectores más desprotegidos, evitando que el sueño de la «ganancia fácil» termine destruyendo el presupuesto básico de alimentación y vivienda.
