Las intensas tormentas y el aumento sostenido del caudal en la cuenca del río Dulce provocaron un grave incidente vial en el interior de la provincia. La estructura del puente en la localidad de Chinuna, departamento Salavina, cedió ante la presión hídrica, derivando en un desmoronamiento que dejó la calzada cortada y a varias comunidades en alerta por el posible aislamiento.
El colapso se produjo durante la noche del jueves, cuando la base del puente no resistió la fuerza de la corriente, que socavó el terreno hasta separar el acceso de la estructura principal.
Impacto de la crecida del río Dulce
La situación en el sur santiagueño es crítica debido a una combinación de factores climáticos que han puesto al sistema hídrico al límite:
- Crecida histórica: El caudal del río Dulce ha superado los 800 metros cúbicos por segundo, impulsado por las fuertes lluvias en las cuencas altas de Salta y Tucumán y la necesidad de erogación desde el embalse de Las Termas.
- Daños estructurales: En Chinuna, el agua marrón y turbia generó un socavón de grandes dimensiones, creando un «cráter» que impide el paso de cualquier tipo de vehículo.
- Emergencia hídrica: Localidades cercanas como Villa Salavina ya habían suspendido eventos masivos, como el Festival de las Trincheras, para priorizar la asistencia a familias afectadas por desbordes en parajes como El Candelario y Juan Sagol.
Medidas de seguridad y asistencia
Afortunadamente, las autoridades confirmaron que no se registraron heridos ni víctimas fatales tras el derrumbe. No obstante, el operativo de emergencia se ha intensificado:
- Corte total de tránsito: El paso por el puente de Chinuna ha sido clausurado por tiempo indeterminado. Se solicita a los conductores y pobladores evitar la zona ante el riesgo de nuevos desmoronamientos.
- Evaluación técnica: Equipos de Vialidad y Recursos Hídricos se desplazarán al lugar para determinar si la estructura puede ser reparada o si requerirá una reconstrucción total.
- Asistencia a parajes: El Gobierno provincial, a través de Defensa Civil y Desarrollo Social, ya asiste a más de 39 familias en la zona que sufren las consecuencias de los desbordes de los ríos Dulce y Utis.
El temor al aislamiento de las familias rurales es la principal preocupación de los vecinos, quienes dependen de este cruce estratégico para el abastecimiento y el traslado hacia centros asistenciales.
