Un operativo certero de Gendarmería Nacional sobre la Ruta Nacional 34 permitió desbaratar un cargamento de estupefacientes que era transportado bajo una modalidad de «ocultamiento familiar». El procedimiento tuvo lugar en el kilómetro 1.344, cerca de Embarcación, Salta, cuando efectivos del Escuadrón 52 “Tartagal” interceptaron una Toyota Hilux que se dirigía hacia el sur del país.
Lo que comenzó como un control de rutina derivó en el hallazgo de más de 65 kilogramos de cocaína tras detectarse una serie de inconsistencias tanto en el relato de los ocupantes como en la estructura del vehículo.
Los detalles del hallazgo y el modus operandi
La camioneta era ocupada por una pareja y dos menores de edad, una estrategia frecuentemente utilizada para intentar evadir los controles exhaustivos. Sin embargo, varios indicios alertaron a los gendarmes:
- Falta de tornillería: Los paneles de las puertas traseras carecían de los elementos de fijación originales.
- Pintura reciente: Se observaron sectores retocados con pintura fresca para disimular soldaduras o cortes en la carrocería.
- Contradicciones: Los adultos brindaron versiones opuestas sobre su origen y destino.
Ante la sospecha, intervino el can detector de narcóticos “Anny”, cuya reacción fue determinante para que la Fiscalía Federal de Tartagal autorizara la desarticulación de la camioneta.
Distribución de la carga secuestrada
Tras una requisa minuciosa, se descubrieron 85 paquetes rectangulares (ladrillos) distribuidos en sectores estratégicos de la Hilux:
- Paneles de puertas: Ocultos tras los revestimientos plásticos.
- Doble fondo: En las columnas traseras del vehículo.
- Tanque de combustible: Donde se hallaron paquetes sellados para resistir el contacto con el gasoil.
El pesaje final arrojó un total de 65 kilos con 75 gramos de cocaína.
Situación legal de los implicados
La Justicia Federal ordenó la detención inmediata de los dos mayores de edad bajo la carátula de infracción a la Ley 23.737 de Estupefacientes. Los menores de edad fueron puestos a resguardo y entregados a familiares responsables bajo supervisión judicial.
Además de la droga, cuyo valor de mercado es millonario, se secuestraron los teléfonos celulares de la pareja —que serán peritados para rastrear el origen y destino del cargamento— y el vehículo utilizado para el transporte.
