Argentina enfrenta un preocupante repunte de sífilis, con registros que marcan un récord en el último lustro. Según datos sanitarios oficiales, durante el año 2025 se confirmaron 55.183 diagnósticos, lo que representa un incremento del 71% respecto al promedio de los cinco años anteriores.
La mayor preocupación de las autoridades radica en la concentración de nuevos casos en adolescentes y jóvenes, un grupo poblacional donde la percepción del riesgo frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS) parece haber disminuido.
Una infección silenciosa y peligrosa
La sífilis es causada por la bacteria Treponema pallidum. Su peligrosidad reside, en gran medida, en que sus primeros síntomas pueden pasar desapercibidos:
- Fase inicial: Suele manifestarse con una llaga indolora (llamada chancro) en los genitales, el recto o la boca. Al no causar dolor, muchas personas no consultan al médico.
- Sin tratamiento: La infección puede avanzar hacia erupciones cutáneas y malestar general. Con el tiempo, puede atacar órganos vitales como el corazón y el sistema nervioso, provocando daños irreversibles.
- Transmisión perinatal: Una persona gestante puede transmitir la bacteria al bebé. Sin tratamiento adecuado, esto puede derivar en abortos, muerte fetal o malformaciones congénitas graves.
Diagnóstico, cura y prevención
A pesar del aumento de casos, los especialistas destacan que la sífilis es una enfermedad totalmente curable si se detecta a tiempo.
- Detección simple: El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre. Se recomienda especialmente tras haber tenido relaciones sexuales sin protección.
- Tratamiento efectivo: La cura se logra mediante el uso de antibióticos (penicilina), que eliminan la bacteria de manera eficaz y oportuna.
- Prevención clave: El uso de preservativo en todas las relaciones sexuales sigue siendo la única barrera efectiva. Además, ante un diagnóstico positivo, es fundamental avisar a las parejas sexuales para interrumpir la cadena de transmisión.
En las personas gestantes, el protocolo sanitario exige testeos periódicos en cada trimestre del embarazo para garantizar la salud del recién nacido.
