Villarruel cuestionó la apertura de importaciones y reivindicó el nacionalismo frente al globalismo

Villarruel cuestionó la apertura de importaciones y reivindicó el nacionalismo frente al globalismo

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar una fuerte diferencia con el programa económico de la Casa Rosada al pronunciarse sobre un reciente fallo de la Corte de Estados Unidos que anuló aranceles impuestos por Donald Trump. A través de sus redes sociales, la funcionaria sostuvo que la apertura total de las importaciones es un error estratégico que debilita la soberanía nacional.

Para Villarruel, la defensa de la industria local no es negociable y vinculó la falta de protección arancelaria con una dependencia peligrosa hacia potencias extranjeras.

Los ejes del mensaje de la Vicepresidenta

En su análisis, Villarruel utilizó la situación política estadounidense para trazar un paralelismo con la realidad argentina y dejó definiciones de alto impacto político:

  • Defensa de la industria: Aseguró que «sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno».
  • Crítica a la dependencia de China: Advirtió que, sin una industria fuerte, el país queda subordinado a China («un país comunista»), lo que profundiza las emergencias sociales.
  • Nacionalismo vs. Globalismo: Planteó la disputa política actual como una elección entre estos dos modelos, ubicándose claramente en la defensa de lo nacional.
  • Más que servicios: Sostuvo que Argentina tiene el potencial para ser una potencia industrial y que no debe conformarse con ser simplemente un país exportador de servicios.

Un nuevo foco de tensión con el Ejecutivo

Estas declaraciones se dan en un contexto de creciente distanciamiento con Javier Milei y su círculo íntimo. Mientras el Presidente promueve una política de apertura comercial y desregulación, su compañera de fórmula levanta las banderas de un nacionalismo productivo que resuena en sectores industriales y políticos tradicionales.

«Para Trump primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina», sentenció Villarruel.

Esta postura no solo marca una discrepancia ideológica, sino que también refuerza su construcción de una agenda propia de cara al escenario político de 2027.

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