Imágenes sensibles: Así quedaron los oficiales de Gendarmería tras la explosión de la metralla

Imágenes sensibles: Así quedaron los oficiales de Gendarmería tras la explosión de la metralla

La difusión de las primeras fotografías de las víctimas del atentado en la Escuela Superior de Gendarmería ha generado una profunda conmoción. Las imágenes, que ya forman parte del expediente judicial, muestran la crudeza del ataque: los oficiales presentan heridas abiertas y múltiples perforaciones en el torso y los brazos, compatibles con el impacto de metralla (fragmentos metálicos) proyectada a alta velocidad por el explosivo plástico.

El comandante mayor retirado Diego Gasparutti, quien era el destinatario del paquete, es el más afectado por la deflagración, con lesiones visibles en el abdomen y el pecho que evidencian el diseño letal del artefacto.

Detalles de las lesiones y el estado de salud

A pesar de la impactante naturaleza de las heridas, el reporte médico del Hospital Argerich brinda cierta tranquilidad sobre la evolución de los pacientes:

  • Gasparutti y el oficial acompañante: Ambos presentan múltiples orificios causados por los fragmentos metálicos que contenía el sobre. Si bien las imágenes muestran un sangrado profuso en el momento del impacto, los médicos confirmaron que no hubo compromiso de órganos vitales.
  • Tratamiento: Los efectivos fueron sometidos a cirugías menores para extraer los restos de metal y plástico laminado incrustados en sus cuerpos.
  • Asistencia por shock: Una cuarta persona que se encontraba en la oficina permanece bajo asistencia psicológica tras presenciar la explosión y el estado en el que quedaron sus compañeros inmediatamente después del estallido.

El peritaje de los restos del explosivo

Las fotos del escritorio donde ocurrió la detonación son reveladoras para los investigadores de la Policía Federal y la DUIA. En ellas se observa cómo el artefacto destruyó el mobiliario y esparció el material metálico en un radio de varios metros.

El uso de explosivo plástico laminado, oculto en un sobre de correspondencia común, permitió que el paquete evadiera los controles básicos durante los cuatro meses que permaneció guardado. La pericia técnica indica que el dispositivo fue diseñado con el objetivo específico de causar mutilaciones o heridas graves a quien abriera el sobre de manera frontal.

La justicia continúa analizando estas pruebas visuales para determinar la firma técnica del explosivo, lo que podría conducir a los responsables de la fabricación de este tipo de «sobres bomba».

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