La Confederación General del Trabajo (CGT) recibió un fuerte espaldarazo global tras la huelga general realizada este jueves. La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), con sede en Londres, emitió un comunicado expresando su «total solidaridad» con los sindicatos argentinos y advirtiendo que el proyecto de reforma laboral del Gobierno de Javier Milei es un «ataque regresivo» a los derechos democráticos.
La ITF, que representa a más de 16 millones de trabajadores en 150 países, coincidió con el balance de la central obrera argentina, que estimó un acatamiento del 90 % durante la jornada de protesta.
Críticas a la reforma: «Conflicto con la OIT»
El organismo internacional fue tajante al analizar el contenido de la ley que actualmente se debate en el Congreso. Según la ITF, las medidas propuestas buscan:
- Debilitar la negociación colectiva y restringir el derecho a huelga.
- Reducir protecciones contra despidos y desregular condiciones laborales.
- Aumentar la flexibilidad en favor de los empleadores, trasladando el riesgo económico a los empleados.
El comunicado subraya que estos cambios entran en claro conflicto con las obligaciones internacionales asumidas por Argentina ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), específicamente los Convenios 87 y 98 sobre libertad sindical y negociación colectiva.
Definiciones de los líderes internacionales
Los máximos referentes de la ITF volcaron duras críticas hacia la gestión de la Casa Rosada:
«El gobierno de Milei intenta desmantelar derechos laborales bajo la falsa promesa de libertad económica, mientras traslada la carga de la crisis a los trabajadores», afirmó Paddy Crumlin, Presidente de la ITF.
Por su parte, el Secretario General de la federación, Stephen Cotton, advirtió que las soluciones sostenibles requieren un «diálogo social genuino» en lugar de reformas impuestas que erosionan las protecciones básicas.
El rol estratégico del transporte
La ITF destacó que los trabajadores del transporte —que en Argentina abarcan los sectores marítimo, aeronáutico, ferroviario y de carga— vuelven a estar en la «primera línea» de resistencia. El apoyo internacional se suma a la presión de los gremios locales que, como mencionamos anteriormente, ya exigen a la CGT profundizar el plan de lucha con un paro de 36 horas cuando el proyecto llegue al Senado.
