Lo que antes se percibía como un problema exclusivo de Europa o Japón ya es una realidad en el Cono Sur: la natalidad en Argentina se redujo casi a la mitad en la última década. Según expertos de CIPPEC y Fundar, este fenómeno no es una crisis pasajera, sino un cambio estructural que ofrece una «ventana de oportunidad» de apenas 15 años para reformar el sistema productivo antes de que el envejecimiento poblacional se consolide en la década de 2040.
A diferencia de los procesos graduales en otros países, Argentina atraviesa esta transición «a los saltos», combinando una caída drástica de la fecundidad con un aumento sostenido de la esperanza de vida.
Oportunidades en educación y trabajo
Paradójicamente, que haya menos niños abre puertas que el país nunca pudo aprovechar debido a la saturación del sistema:
- Calidad educativa: Por primera vez, la matrícula escolar se está achicando. Esto permite que el Estado, en lugar de construir nuevas escuelas para cubrir la demanda, pueda enfocarse en mejorar la calidad pedagógica y la tecnología en el aula, con una mayor disponibilidad de docentes por alumno.
- Productividad laboral: Con generaciones futuras más pequeñas, el desafío ya no será crear empleos masivos, sino aumentar la productividad por trabajador. La irrupción de la Inteligencia Artificial podría compensar la menor cantidad de mano de obra, siempre que se logre una formación técnica de excelencia.
- Inserción juvenil: Una menor oferta de trabajadores jóvenes podría facilitar su ingreso al mercado laboral, reduciendo las históricas tasas de desempleo y precariedad en el primer empleo.
Los desafíos del sistema previsional y de salud
El envejecimiento poblacional tensionará las cuentas públicas en áreas que hoy ya se encuentran en crisis:
- Sistema de cuidados: Crece la necesidad de servicios para adultos mayores (rehabilitación, asistencia geriátrica y adecuación del hogar). Expertos sugieren que es ineludible crear una red de cuidados universal que reconozca este trabajo, hoy mayoritariamente informal y femenino.
- El dilema previsional: Con una pirámide poblacional que tiende a invertirse, el financiamiento de las jubilaciones requerirá generar riqueza y ahorro de forma acelerada en los próximos 15 años.
- Salud crónica: El sistema deberá virar de una atención centrada en lo agudo a una especializada en enfermedades crónicas y longevidad, lo que demanda un replanteo del gasto fiscal.
¿Se puede revertir la baja de natalidad?
La evidencia internacional es desalentadora: países como Japón o Hungría han fracasado en sus intentos por fomentar los nacimientos mediante incentivos económicos. En Argentina, la caída se vincula a cambios sociales positivos, como el mayor acceso a la educación superior por parte de las mujeres (quienes ya representan el 60% del sistema universitario) y la autonomía para decidir sobre sus proyectos de vida.
El consenso entre los especialistas es que no se trata de obligar a la población a tener más hijos, sino de gestionar inteligentemente el cambio demográfico para que el envejecimiento no encuentre a la Argentina sin haber alcanzado primero el desarrollo económico.
