El conflicto entre los gremios docentes y el Gobierno Nacional ha escalado a un punto de parálisis total en la educación superior. Tras asambleas realizadas en las facultades de Medicina y Ciencias Exactas, la Agrupación Gremial Docente de la UBA (AGD UBA) anunció que no habrá clases hasta que se regularice la situación salarial y presupuestaria.
La medida de fuerza comenzará oficialmente el lunes 16 de marzo y tiene carácter de «tiempo indeterminado».
Los motivos del conflicto
Los docentes universitarios basan su reclamo en dos ejes centrales que consideran innegociables para el inicio del ciclo lectivo:
- Deuda salarial: Exigen el pago del 51% que, denuncian, se les adeuda en concepto de recomposición salarial.
- Ley de Financiamiento Universitario: Reclaman el cumplimiento efectivo de la ley vigente, la cual garantiza los fondos para el funcionamiento de las casas de altos estudios y la actualización de los salarios frente a la inflación.
Plan de lucha: «Huelga General Universitaria»
Desde AGD UBA advirtieron que la medida no se limitará a la ausencia en las aulas, sino que incluirá una fuerte presencia en el espacio público:
- Acciones: Movilizaciones regionales y federales, cortes de calle y permanencias en facultades y colegios preuniversitarios (como el Nacional de Buenos Aires o el Carlos Pellegrini).
- Visibilización: Instalación de gazebos en las esquinas de cada facultad para dictar clases públicas y debatir la situación con la comunidad.
Contexto: un marzo marcado por el paro docente
Este anuncio se suma al fuerte malestar en todo el sistema educativo nacional:
- Paro Nacional de CTERA: El pasado 2 de marzo, los gremios docentes de niveles inicial, primario y secundario realizaron una huelga con «altísimo acatamiento» en todo el país.
- Unidad gremial: Organizaciones como CONADU y CONADU Histórica se han unido al reclamo, denunciando un plan de «ajuste y desfinanciamiento» que afecta tanto a la infraestructura como a los comedores y becas estudiantiles.
La movilización del pasado lunes, que marchó desde el Cabildo hacia el Congreso, fue el preámbulo de lo que los gremios denominan ahora una «huelga general universitaria» si no hay una respuesta oficial inmediata.
