Tras años de agonía financiera, intentos fallidos de rescate y locales vacíos, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 dictó la sentencia final: Garbarino ha sido declarada en quiebra. La decisión, firmada por el juez Fernando D’Alessandro, pone punto final a la trayectoria de la que supo ser la cadena de electrodomésticos líder de la Argentina.
La empresa no logró superar el concurso preventivo iniciado en 2021 ni atraer a inversores capaces de sanear una deuda multimillonaria, lo que deriva ahora en la liquidación total de sus activos.
Los motivos del colapso
El cierre definitivo se produce tras el fracaso del mecanismo de “cramdown” (salvataje), una instancia donde terceros interesados podían presentar ofertas para quedarse con la firma:
- Falta de ofertas: La única empresa inscripta para el rescate, Vlinder, finalmente no presentó una propuesta formal.
- Inviabilidad financiera: El juez consideró que ya no existen condiciones para continuar con el proceso concursal, dado que no hay un plan de reestructuración sólido ni flujo de fondos para afrontar los compromisos.
- Efecto dominó: La caída también arrastró a Compumundo, la unidad de negocios de informática del grupo, que corrió la misma suerte al no encontrar compradores.
De 200 sucursales a solo tres locales
La magnitud de la caída de Garbarino queda en evidencia al comparar su época de esplendor con su presente:
- En su apogeo: Llegó a tener más de 200 sucursales en todo el país y una plantilla de 4.500 empleados.
- Al momento de la quiebra: Solo sobrevivían tres locales en la Ciudad de Buenos Aires (Cabildo, calle Uruguay y un outlet en Almagro), con una estructura mínima y una operatividad casi simbólica.
Historia de una marca emblemática
Fundada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino, la firma creció hasta convertirse en un gigante del retail. En junio de 2020, en plena pandemia, fue adquirida por el empresario Carlos Rosales, quien no logró revertir la crisis estructural que ya arrastraba la compañía.
¿Qué sigue ahora?
Con el decreto de quiebra, la Justicia ha dispuesto:
- Inhibición general de bienes: Se bloquea cualquier movimiento de activos de la empresa.
- Liquidación: La sindicatura deberá tasar y rematar los activos (marcas, stock remanente, inmuebles si los hubiera) para intentar cubrir parte de las deudas con trabajadores, proveedores y bancos.
El cierre de Garbarino marca un hito doloroso en el comercio minorista argentino, simbolizando el fin de un modelo de negocios que no pudo adaptarse a los cambios de consumo y a la inestabilidad económica de la última década.
