En la antesala del aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976, la Conferencia Episcopal Argentina difundió un fuerte documento en el que ratificó el “Nunca Más” a la dictadura y lanzó críticas al rumbo político, social y económico del país.
El mensaje, titulado “Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa”, incluyó cuestionamientos hacia la gestión del presidente Javier Milei, con advertencias sobre posibles “derivas autoritarias” y el impacto social del ajuste.
Memoria, verdad y rechazo al revisionismo
Los obispos remarcaron la importancia de sostener una memoria completa sobre el pasado reciente y citaron al Papa Francisco para subrayar que no es posible “dar vuelta la página” sin verdad.
En ese sentido, fueron contundentes frente a posturas revisionistas:
“Mutilar la historia abre la puerta a repetir los mismos errores”, afirmaron, al recordar el terrorismo de Estado como una de las etapas más oscuras del país.
Críticas al presente económico y social
El documento también incluyó una mirada crítica sobre la actualidad, al advertir sobre una lógica de “supervivencia del más fuerte” y señalar que la democracia pierde calidad cuando deja a sectores afuera.
Entre los principales cuestionamientos, el Episcopado sostuvo que:
- La democracia “se envilece” si es indiferente a las necesidades básicas.
- La economía debe estar al servicio de la dignidad humana.
- Es necesario priorizar a los sectores más vulnerables.
Llamado a bajar la violencia y fortalecer el Estado
En otro tramo, la Iglesia apuntó al clima de confrontación política y social, con un mensaje directo contra la agresividad discursiva:
“Del insulto de cada día al que piensa distinto, líbranos, Señor”.
Además, tomó distancia de visiones de mínima intervención estatal al reclamar una presencia “inteligente y eficiente” del Estado, capaz de garantizar igualdad y cumplimiento de la Constitución.
Un mensaje en clave histórica
El pronunciamiento se da en la previa del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en un contexto de fuerte debate sobre derechos humanos y el rol del Estado.
El texto concluye con una invocación a la Virgen de Luján, pidiendo acompañamiento para el país y reforzando un mensaje central: sostener la memoria, evitar retrocesos y construir una democracia más justa e inclusiva.
