La provincia de Catamarca y el país despiden a Sara Luján de Molina, conocida como “Coca”, quien falleció a los 100 años tras una vida marcada por la búsqueda de su hijo desaparecido durante la última dictadura militar.
Su hijo, Raúl Mateo Molina, fue secuestrado el 5 de octubre de 1976 y visto por última vez en el centro clandestino La Perla. Según testimonios, habría sido asesinado el mismo día, aunque sus restos nunca fueron encontrados.
La propia “Coca” también fue víctima del terrorismo de Estado tras el Golpe de Estado en Argentina de 1976. Permaneció detenida durante un año en distintos centros, entre ellos la cárcel del Buen Pastor, la Unidad Penitenciaria 1 y Campo de la Ribera.
Una vida dedicada a la memoria
Tras recuperar la libertad, se convirtió en una referente clave de los organismos de derechos humanos, participando activamente en causas judiciales vinculadas a los crímenes cometidos durante la dictadura.
Hasta sus últimos días sostuvo un compromiso inquebrantable con la búsqueda de verdad y justicia. En una de sus últimas declaraciones, expresó: “Nuestro duelo no terminará hasta que no nos entreguen sus cuerpos”, reflejando el dolor y la perseverancia que marcaron su vida.
Un legado imborrable
La noticia generó una profunda conmoción en el ámbito de los derechos humanos. Dirigentes como Horacio Pietragalla Corti destacaron su lucha y reafirmaron la necesidad de continuar el camino por más memoria, verdad y justicia.
El legado de Sara “Coca” Luján permanecerá como un símbolo de resistencia y compromiso frente a uno de los períodos más oscuros de la historia argentina.
