El fuerte aumento de los servicios públicos y privados en Argentina está impactando de lleno en el bolsillo de las familias: hoy, el gasto en tarifas y servicios esenciales llega a representar hasta el 87% del ingreso mensual en hogares con empleo formal.
Según un informe de la consultora Focus Market, el deterioro es significativo. Mientras los servicios acumularon una suba del 343%, los bienes aumentaron un 161%, generando una presión cada vez mayor sobre el poder adquisitivo.
Servicios vs salario
El estudio, basado en datos del sistema previsional argentino, muestra que:
- En marzo de 2025, los servicios representaban el 56,4% del ingreso
- En marzo de 2026, ese porcentaje trepó al 87,3%
- La canasta de servicios alcanza los $3.550.184
- El salario promedio familiar ronda los $4.062.660
Esto incluye gastos en luz, gas, agua, transporte, comunicaciones y otros servicios esenciales.
Transporte y tarifas, los más pesados
Por su parte, el IIEP UBA-Conicet señaló que, en el AMBA, los servicios públicos representan el 12,3% del salario individual promedio, siendo el transporte el rubro de mayor impacto.
- Gasto mensual en transporte: $101.026
- Aumento mensual: 14,8%
Además, desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos se disparó un 591%, muy por encima de la inflación general.
Salarios que no alcanzan
Aunque los salarios acompañaron en parte la inflación (251,9% vs 249,4% entre 2023 y 2025), el problema radica en la recomposición desigual: los servicios subieron mucho más que otros precios.
El economista Damián Di Pace advirtió que el salario formal es clave para medir la calidad del mercado laboral, en un contexto donde la informalidad supera el 40% y el empleo registrado no logra expandirse.
Un equilibrio frágil
El informe concluye que existe un “empate” entre salarios e inflación, pero sobre una base debilitada. En ese escenario, el aumento sostenido de tarifas se convierte en uno de los principales factores que erosionan el poder de compra de la clase media.
El resultado es claro: cada vez queda menos margen para otros gastos, en una economía donde los servicios esenciales ya se llevan casi todo el ingreso familiar.
