En el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, la Conferencia Episcopal Argentina difundió un mensaje en el que reafirmó el compromiso con la memoria histórica y convocó a construir una democracia más justa, basada en el respeto a la dignidad humana.
El documento, elaborado durante la 202° Comisión Permanente —de la que participa el cardenal Vicente Bokalic Iglic—, recordó el impacto del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y definió ese período como “una oscura noche” marcada por el terrorismo de Estado.
“Hoy decimos de manera rotunda: nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa”, expresaron los obispos, al tiempo que remarcaron la necesidad de una memoria activa que permita evitar la repetición de los errores del pasado.
Memoria y autocrítica
En su mensaje, la Iglesia destacó que la reconstrucción histórica requiere también una autocrítica social e institucional. En ese sentido, advirtió sobre el riesgo de “dar vuelta la página” sin una reflexión profunda.
Retomando palabras del papa Francisco, señalaron que “nunca se avanza sin memoria” y que es fundamental mantener viva la conciencia colectiva para honrar a las víctimas y fortalecer la democracia.
Una democracia con inclusión
El documento también puso el foco en los desafíos actuales, vinculando la memoria con las problemáticas sociales del presente. Allí, los obispos insistieron en que una democracia auténtica debe garantizar trabajo digno, educación y condiciones de vida adecuadas para todos.
Además, alertaron sobre el crecimiento de discursos violentos y polarizados, especialmente en ámbitos como las redes sociales y la política, y llamaron a recuperar el diálogo como herramienta central.
Rechazo a la violencia y llamado al diálogo
En uno de los tramos más enfáticos, el mensaje advierte sobre los peligros de la agresión verbal y simbólica en la vida pública: “La espiral de violencia comienza con el discurso y puede escalar hacia la acción”.
Por eso, instaron a “desarmar el lenguaje”, evitar las descalificaciones y construir una convivencia basada en el respeto mutuo.
Compromiso con el futuro
Finalmente, la Iglesia reafirmó que la democracia debe estar orientada al bien común y a la inclusión social, especialmente de los sectores más vulnerables.
“El sistema democrático se funda en la convivencia y el respeto irrestricto a la dignidad humana”, concluyeron, al renovar el llamado a construir una sociedad más fraterna, con memoria, justicia y paz.
