El gobierno de Javier Milei volvió a mover fichas en el plano político con el objetivo de asegurar apoyos en el Congreso, en especial de cara al tratamiento de la polémica reforma de la Ley de Glaciares.
En ese contexto, la Casa Rosada adoptó una estrategia de acercamiento con los gobernadores al autorizar un adelanto de coparticipación por hasta $400.000 millones, destinado a 12 provincias. La medida busca aliviar las tensiones fiscales en los distritos y, al mismo tiempo, consolidar respaldos políticos para avanzar con la agenda oficialista.
Entre las provincias alcanzadas figuran Chaco, Mendoza, Salta, Tucumán, Catamarca y Misiones, además de otras con posturas más críticas como La Rioja, Tierra del Fuego, Chubut, Corrientes, Río Negro y Santa Cruz. El mecanismo prevé la devolución de los fondos antes de fin de año, con una tasa del 15%.
El movimiento se da en un escenario complejo para las finanzas provinciales, con una caída en la recaudación y en los fondos coparticipables que impacta de lleno en las cuentas locales. Según estimaciones privadas, las transferencias registraron una baja significativa en el inicio de 2026, profundizando la presión sobre los gobernadores.
Dentro del oficialismo reconocen que el respaldo de las provincias es clave para sostener la agenda legislativa. Sin esos votos, proyectos como la modificación de la ley de glaciares o el denominado “proyecto Hojarasca” tendrían escasas posibilidades de avanzar.
Las negociaciones políticas están encabezadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, y referentes del armado político del oficialismo, en un intento por equilibrar las necesidades fiscales con la construcción de mayorías en el Congreso.
En paralelo, el Gobierno también impulsa cambios en el sistema electoral, como la eliminación de las PASO y la implementación de la boleta única, en un año que el propio Milei definió como clave para avanzar con reformas estructurales.
Así, entre urgencias económicas y disputas políticas, la Casa Rosada intenta recomponer alianzas con las provincias en un escenario donde los recursos escasean y cada voto en el Congreso resulta determinante.
