El presidente Javier Milei formalizó este miércoles el envío al Congreso de la Nación de un ambicioso proyecto de reforma electoral. La iniciativa propone una transformación estructural del sistema de votación y del financiamiento partidario bajo la premisa de reducir el gasto público y garantizar la transparencia institucional.
A través de sus canales oficiales, el mandatario ratificó que el objetivo central es eliminar mecanismos que considera costosos para el electorado y asegurar que personas con antecedentes penales no puedan acceder a cargos públicos.
Los cuatro pilares de la iniciativa
El proyecto gubernamental se asienta sobre ejes que modifican sustancialmente las reglas de juego democráticas:
- Eliminación definitiva de las PASO: El Gobierno busca derogar de forma permanente las Primarias, Abiertas, Preventivas y Obligatorias. El argumento oficial sostiene que el sistema genera un desgaste innecesario y obliga a los ciudadanos a financiar internas partidarias.
- Ficha Limpia: Se reintroduce la prohibición para que ciudadanos con condenas en segunda instancia por delitos dolosos puedan postularse a candidaturas. Al incluir este punto en un paquete mayor, el Ejecutivo busca el volumen político necesario para evitar bloqueos legislativos previos.
- Fin del financiamiento estatal de campañas: La reforma elimina los fondos públicos destinados específicamente a las campañas proselitistas, obligando a los partidos a autofinanciarse. No obstante, se mantiene un aporte mínimo para el funcionamiento operativo básico de las agrupaciones.
- Cambios en la Boleta Única: El texto reincorpora el casillero de «lista completa» en la Boleta Única de Papel. Este punto es clave para el oficialismo, ya que permite el voto en bloque a todas las categorías de un partido con una sola marca, un mecanismo que suele favorecer el efecto arrastre.
Nuevas exigencias para los partidos
La normativa también endurece los requisitos para la existencia de los partidos políticos. Se exigirá un mayor número de afiliaciones y condiciones legales más estrictas para mantener la personería jurídica, con el fin de evitar la proliferación de agrupaciones sin representación real.
Con este paquete de medidas, la administración libertaria apuesta a consolidar una reforma institucional que considera pendiente, confiando en que el nuevo escenario parlamentario permitirá su sanción definitiva antes de finalizar el período legislativo 2026.
