El Gobierno nacional ratificó de forma categórica la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas a través de un duro comunicado emitido por el canciller Pablo Quirno. La respuesta diplomática surge tras declaraciones de funcionarios británicos y en un contexto de máxima expectativa por el reciente giro en la postura de Estados Unidos, que evalúa retirar su respaldo tradicional a Londres sobre el archipiélago.
El presidente Javier Milei respaldó de inmediato la posición de la Cancillería compartiendo el mensaje oficial bajo la consigna de que las islas «fueron, son y serán argentinas».
Rechazo a la «autodeterminación» y al referéndum
Uno de los ejes centrales del comunicado fue el rechazo al argumento británico sobre la libre determinación de los habitantes isleños:
- Población implantada: El canciller Quirno subrayó que las Naciones Unidas nunca reconocieron a los actuales habitantes como un «pueblo» con derecho a la autodeterminación, calificándolos como una población implantada por la potencia ocupante.
- Invalidez del referéndum: El Gobierno restó toda validez legal al referéndum realizado en 2013, sosteniendo que una parte interesada en la ocupación no puede actuar como árbitro en una disputa territorial.
- Resolución 2065: Se recordó que la Asamblea General de la ONU reconoce la existencia de una disputa de soberanía e insta a ambas naciones a resolverla mediante negociaciones bilaterales.
Denuncia por explotación ilegal de petróleo
La Cancillería también apuntó contra las actividades extractivas en la zona, denunciando la explotación de recursos naturales sin autorización argentina:
- Yacimiento Sea Lion: El Gobierno cuestionó las inversiones anunciadas por las empresas Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Lp, acusándolas de violar las resoluciones vigentes y desconocer los derechos soberanos del país sobre sus recursos renovables y no renovables.
Disposición al diálogo
A pesar de la firmeza del reclamo y la escalada verbal, el Ejecutivo ratificó su voluntad de reanudar de forma inmediata las negociaciones con Gran Bretaña. El objetivo planteado es encontrar una solución pacífica y definitiva que ponga fin a la situación colonial en el Atlántico Sur, amparada por el respaldo de foros internacionales como la OEA, el Mercosur y la CELAC.
Este nuevo choque diplomático se produce en una semana clave, donde el alineamiento estratégico entre la Casa Blanca y la Casa Rosada ha comenzado a erosionar el histórico blindaje diplomático que el Reino Unido mantenía sobre las islas.
